Gregorio Navas atropelló a dos guardias civiles cuando iba a ser detenido. Es muy peligroso y tiene tatuajes en una mano. Jonathan Montoya, sicario, se fugó en un permiso carcelario cuando cumplía condena de 24 años de prisión por participar en un asesinato en el Hospital 12 de Octubre de Madrid del capo colombiano Leónidas Vargas cuando este se encontraba hospitalizado. Baltasar Vilar Durán, alias Saro. Este gallego acumula 45 años de condena por tráfico de drogas. Y aunque la policía lo ha detenido varias veces y cayó en la mayor operación contra los narcotransportistas, se fugó al saber la condena. La policía lo llegó a situar en Marruecos, pero como en experto lanchero podría estar en Portugal o Huelva, donde los pilotos gallegos están muy activos. También José Manuel Canela, alias Ferramache, capo de hachís de la provincia y detenido en la operación Herradura. Es altamente peligroso. El profesor de religión de Vigo Segundo Cousido, con 32 años de cárcel por abusar de 16 menores en campamentos. Pidió al juez una prórroga antes de entrar en prisión para cuidar a su madre y se fugó. Son algunos de los más buscados y la policía pide colaboración. Cada año hay 1.500 fugitivos y logran detener a una media de 400.