El amor por el sector naval, los barcos, la simple brisa marina o, en definitiva, al mar, a veces se lleva en la sangre. A menudo aquellos que han dedicado su vida a un oficio relacionado con la gran masa de agua que baña la ciudad de Vigo acaban, de una forma u otra, desarrollando una vinculación especial. No son pocos los que siguen pescando, por pura diversión, pese a pasarse toda una vida haciéndolo. Tampoco aquellos que siguen observando con fascinación cómo va creciendo un nuevo buque sobre la grada de un astillero, pese a haber soldado cientos de chapas. Luego están aquellos a los que les picó el gusanillo de la fotografía y han decidido explotarlo al máximo inmortalizando la llegada o salida de cruceros, de grandes buques mercantes, las botaduras en Armón o Freire, o la actividad pesquera de O Berbés. “Nosotros llevamos más de 20 años haciéndolo”, explica Javier Alonso. Este ex marino que ejercía de electricista en barcos cableros es uno de los shipspotters de la ciudad, aficionados a la fotografía que atesoran miles y miles de imágenes de embarcaciones. Se llaman Os Amigos dos Cruceiros, son más de una veintena y su lugar de reunión habitual es una zona que llaman “la oficina”.