El capitán del "Villa de Pitanxo", Juan Enrique Padín, citado como investigado por la muerte de 21 de los 24 tripulantes del pesquero gallego naufragado en aguas del gran banco de Terranova el 15 de febrero, fue el último en prestar declaración este pasado lunes. Y para sorpresa, principalmente de los familiares de los fallecidos, el cangués reconoció por primera vez un dato que hasta el momento no había dicho de forma pública. Explicó ante la Audiencia Nacional que el aparejo del buque siniestrado se enganchó o “embarró” en el fondo, antes de la entrada de agua, pero que se pudo liberar sin complicaciones y siguió su ruta. Esto, dijo, sucedió una hora antes del naufragio, cuya causa sigue achacando a la parada del motor. El juez le retiró el pasaporte y ordenó que tuviese que comparecer cada 15 días en el juzgado. De esta forma Padín, no podrá volver a embarcar, como así temían las familias.