Prevención
Profesionales del Área Sanitaria de Vigo se alían para evitar la primera caída del paciente mayor
Enfermería de la planta de Geriatría del Meixoeiro y personal de 23 centros de salud criban ya a usuarios con riesgo y los derivan a Fisioterapia para mejorar sus capacidades funcionales

Desde la izq., las fisioterapeutas Sabela Amutio, María Jesús Martínez, Rocío Fragueiro, Ruth Estévez y Paula Quintana y la enfermera de investigación en cuidados Macarena Chacón. / Pablo Hernández Gamarra
Un accidente puntual puede marcar un antes y un después en una persona mayor. Si acaba en fractura, puede tener miedo a volver a caer, perder autonomía o deteriorarse por la inmovilidad y la operación. Más allá del gasto de recursos sanitarios, las caídas merman la calidad de vida y aumentan la mortalidad. ¿Por qué limitarse a rehabilitar a los pacientes tras sufrir una, si se pueden evitar? Eso es lo que plantean desde el Área Sanitaria de Vigo.
Ha puesto en marcha un programa de prevención de caídas desde hace un año. Junto al manejo del dolor y la promoción de la lactancia materna, son las tres guías de buenas prácticas que la Unidad de Calidad ha seleccionado para conseguir el sello internacional de centro comprometido con la excelencia en los cuidados —BPSO, por su nombre en inglés—. Estas guías se basan en la mejor evidencia científica disponible y se difunden entre los profesionales para acabar con «esto siempre se ha hecho así» y trabajar de forma homogénea con intervenciones que se ha demostrado que mejoran la seguridad y los resultados en salud.
«La caída no es una consecuencia inevitable de hacerse mayor», defiende Macarena Chacón, enfermera de la unidad de investigación en cuidados. Defiende que «se puede prevenir, si se identifica el riesgo». No hablan de intervenir con personas que han llegado al sistema de salud con estos percances. «Nuestro objetivo es evitar que haya esa primera caída», enfatiza.
¿Y cómo se detecta ese riesgo? Chacón explica que emplean cuestionarios validados para cribar tanto a las personas que ingresan, como a los mayores de 70 años que acuden por cualquier motivo a una consulta de Medicina de Familia o de Enfermería en su centro de salud. Están aún en fase de pilotaje. Comenzaron en la planta de Geriatría del Meixoeiro y en otoño lo extenderán a una planta de Medicina Interna. En enero ya lo trasladaron a Atención Primaria y lo han expandido por 23 centros de salud. La voluntad es llevarlo a todos para detectar la fragilidad en toda la población. Están creando un registro de caídas, animando a todos los profesionales a dejar constancia en las historias clínicas.
Hospital
El cribado ya está implantado en planta de Geriatría. Sus enfermeras pasan un cuestionario que evalúa el riesgo de caídas a todos los pacientes en sus primeras 48 horas de ingreso —empezaron por una y ya están formadas todas—. Cuando lo detectan, avisan directamente a la Unidad de Fisioterapia del Meixoeiro, que hace una valoración más en profundidad.
La fisioterapeuta Paula Quintana explica que, si el riesgo es bajo, dan pautas al paciente. Han elaborado un libro de recomendaciones, con códigos QR que dirigen a vídeos explicativos de ejercicios. «Se enseña al paciente, pero sobre todo se implica a la familia para que, al alta, los realice también en casa», señala. Incluye consejos de medidas como no caminar a oscuras, evitar suelos resbaladizos, usar calzado que agarre bien...
A los pacientes de mayor riesgo, además, se les trata en planta o en sala, con valoraciones asiduas durante el ingreso. Al alta, si cumplen unos criterios, los derivan al programa «Axilidade», de Fisioterapia de Atención Primaria.
Centros de salud
La fisioterapeuta María Jesús Martínez es su responsable. Le llegan los pacientes enviados desde el hospital y los que detectan en las consultas de Medicina de Familia y Enfermería de los centros de salud. Con «Axilidade» tratan de aumentar sus capacidades funcionales para combatir la kinesiofobia —miedo al movimiento — y fomentar un envejecimiento activo que contribuya a evitar ese riesgo de caídas. Son 10 sesiones de una hora, a lo largo de 5 semanas. «Esas sesiones, en realidad, no son una solución; es un abordaje desde educación para la salud». No solo hacen ejercicios, sino que les facilita una tabla para continuar en casa de forma rutinaria. «La única forma de mantenerse activos es seguir moviéndose».
Martínez les pasa un test antes de empezar y al acabar. «Todos mejoran sus capacidades». Dependiendo del punto de partida, «algunos llegan a salir de la franja de riesgo». «La gran mayoría», se congratula y se enorgullece de que Fisioterapia se sitúe así «al principio de la cadena», en la prevención.
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