
Alba Villar / Pedro Fernández
El cementerio vecinal de Matamá cumple un siglo de eterna juventud
A principios de la década de 1920 los fallecidos aún recibían sepultura en la tierra del atrio de la iglesia de San Pedro de Matamá. El aumento de la población - por entonces la parroquia ya acogía a unos 3.000 habitantes - empequeñeció ese espacio y urgió un nuevo emplazamiento con mejores condiciones. Una asamblea parroquial nombró a una comisión gestora compuesta por el párroco y diez vecinos, que asumieron los trámites de la construcción de un camposanto propio en el lugar de A Lameira. Este se financió íntegramente con aportaciones particulares, sin ayudas ni del ayuntamiento ni de la Iglesia. Entre las donaciones destaca la recibida por los vecinos emigrados a Argentina. El 5 de septiembre se cumplirá un siglo de la inauguración del camposanto, el segundo particular que se constituyó en Vigo. Más información



