De todos los pasillos que hay en el hospital Vithas de Vigo, al Guardia Civil Marcos Troitiño le faltaba recorrer el de los aplausos. El pasillo del reconocimiento de médicos y agentes que le acompañaron tras recibir el alta. Después de nueve meses ingresado deja atrás lo que algunos creían insuperable. María, su mujer, recuerda que los primeros médicos que le atendieron le dijeron que lo más probable era que falleciera. "Me dijeron que nunca más iba a poder hablar con él". El pasado verano, estando de día libre con su familia en un centro comercial de Castellón, donde estaba destinado, presenció un robo y persiguió a los ladrones. En la carrera fue atropellado accidentalmente y quedó en coma con un trastorno neurocognitivo grave. Tras despertarse "él primero estuvo en una fase de negación absoluta, de que esto era un sueño" y no recordaba nada de los últimos veinte años de su vida. "Sabía quién era yo y quién era su hija y que nos quería, pero no nos recordaba". La neurorrehabilitación le ha permitido volver a casa con su familia. "Fue atendido desde todas las áreas del equipo multidisciplinar. Desde el área de fisioterapia, de terapia ocupacional, logopedia...", cuenta Pablo Villarino, director del Instituto de Rehabilitación de Neurología del hospital Vithas Vigo.Y con el homenaje de sus compañeros de profesión abandona el hospital sabiendo que tiene la vida por delante.