Fabi, de Mos, fue otro de los chicos que vivió el caos ante el Ifevi. Como otros chavales, lo denunció en redes sociales. “Menuda vergüenza la organización de la entrada del concierto de Quevedo en Vigo”, arranca su hilo en Twitter. Ya en conversación con FARO describe la “avalancha flipante” de la entrada y el “agobio” ante el miedo a acabar “aplastado”“Mi padre fue a comprar un toldo de cinco metros para que la gente pudiese protegerse de la lluvia”, relata. Al evento también acudieron su madre y sus hermanas: “Una de mis hermanas se cayó y la pisaron, la tuvo que sacar la Policía”. Lo único que le reconforta, resume, es que conoció a gente “súper maja” y al final asistió a un “conciertazo”. “Y Quevedo me firmó la pancarta”, concluye.