La crisis del coronavirus motivó en su día el cierre de centenares de negocios, como ocurrió con el mercadillo que cada verano instalaba sus casetas en los aledaños del paseo de Samil. Pero una vez terminadas las restricciones por la pandemia, los vendedores confiaban en volver a su actividad, algo que no se ha producido. De ahí que los ambulantes habituales del arenal vigués hayan levantado su voz para poder retomar las ventas, que según dicen, es la única forma que, en muchos casos, tienen de subsistir.