Cocinero, casado y con un hijo. Alberto sabe que nunca es tarde y por eso se ha presentado a Selectividad. Trabaja como cocinero en una fábrica de conservas en Ribeira. Allí da el callo de 6:00 de la mañana a 15:00 de la tarde. Se saca incluso tiempo para adelantar materia en los descansos y luego acude a clases en un instituto hasta las 22:00 de la noche. Y no ha pasado de puntillas, ha sacado notas excelentes, hasta matrícula de honor. Credenciales que ahora le llevan en volandas a la prueba. Su sueño es entrar en Administración y Dirección de Empresas.