
Pedro Fernández
Nos adentramos en la sala de motores del buques portacoches «L'Audace»
Una ballena metálica capaz de tragarse 1.250 vehículos y transportarlos de Vigo a Francia, construida en la antigua Hijos de J. Barreras y que luce una eslora de 142 metros de largo, pintada de azul marino y blanco. De puertas para afuera, el L'Audace impresiona cuanto más cerca lo observa uno. La sombra que arroja sobre la terminal de Bouzas es inabarcable. Pero es que su interior impone todavía más. Pisar su sala de máquinas es como estar en la caja torácica de un dragón. Laten con fuerza sus corazones, dos motores de sello alemán, MAN B&W 9L40/54. En castellano: cada uno de ellos cuenta con nueve cilindros en línea y sus pistones, dentro, miden 40 centímetros de diámetro y hacen 54 centímetros de carrera, la distancia que recorren mientras suben y bajan. A pleno rendimiento, pulsando a toda potencia, ambas máquinas podrían consumir al día más de 50.000 litros de combustible pesado. De fueloil. «En este barco llevamos trabajando 27 años», explica Iván Pérez, jefe de equipo de la olívica Coterena. Él es el encargado de dirigir a los expertos que intervienen en el destripado del portacoches. Como si fuesen «médicos mecánicos», dirá poco después. Auténticos cirujanos del naval. Más información



