Después de la que parecía ser la última fotografía, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos curiosea por el hall del Auditorio Mar de Vigo. Vacío se parece a los esqueletos industriales con los que comparte barrio. “Es impresionante”, le dice Nadia Calviño a su gerente, Iñaki Teixeira. Hablan de cómo está la situación, del éxito este verano de la segunda edición del festival TerraCeo que se celebra en lo alto del inmueble gracias a la mejora de la pandemia, antes de posar para una imagen más, aprovechando el cambio de luz a través de las enormes cristaleras por la caída del sol. Después de un mal vuelo que tiene a los miembros de su equipo con el susto en el cuerpo, Calviño abre una intensa agenda de día y medio en Galicia en medio de otras turbulencias por el paquete de medidas aprobado por el Gobierno para contener el impacto de la subida de los costes energéticos en la factura de los hogares y el alza del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 965 euros, esta vez sin el apoyo de las patronales.

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