Los espantapájaros de Arcade de Riba no desentonarían en cualquier museo ante su calidad artística. Si el pasado año los vecinos de esta aldea de Soutomaior demostraron su ingenio al llenar las calles de divertidos muñecos realizados con material reciclado, en esta ocasión han dado un paso más apostando por la calidad ante la cantidad. Así, a lo largo del últimos mes han trabajado en la elaboración de una cuidada composición con la que tratan de rememorar las escenas tradicionales de la labranza del siglo pasado, cuando los campos se cultivaban con arados tirados por bueyes. Un trabajo artesanal realizado por una docena de vecinos del barrio con madera, paja y ropas viejas cuyo resultado puede contemplarse en una finca situada junto a la carpintería de Álvarez Raña.