Ponteareas se convirtió en el epicentro una edición más de la apoteosis floral y el fervor religioso por Corpus. El municipio vivió una de las fiestas del de más esplendor de los últimos años. Al esfuerzo unánime de la colectividad de alfombristas ante la reciente declaración de la fiesta como Bien de Interés Cultural inmaterial se ha unido una exitosa organización por parte del Ayuntamiento. El trabajo, ya por la noche, fue intenso y observado de cerca por miles de personas.

Un año más las alfombras ponteareanas fueron una explosión de color. En los días previos, el vecindario había expresado su temor por la dificultad de conseguir hortensia y otras especies, pero, finalmente, no faltaron las flores y los tapices lograron se mostraron con una viveza y cromatismo, incluso, por encimar del exhibido en años anteriores.