Poco antes de la una del mediodía de este sábado los vecinos de la parroquia nigranesa alertaron a los efectivos del GES del Val Miñor de que un perro llevaba al menos dos días atrapado en el interior de un muro de contención del aserradero de Camos. Cuando llegaron al lugar, los agentes localizaron al animal por su cabeza. Pancho, el nombre del perro, había conseguido asomarse por una grieta entre dos enormes piedras. Estaba a unos cuatro metros de altura y por encima de él se levantaban otros seis metros de pedruscos apilados.