A lo lejos la imagen puede resultar hasta bonita. Un espeso manto verde al lado del mar. Pero en cuanto nos acercamos descubrimos la realidad. Decenas de mariscadoras luchan contra la invasión de algas que cubren el arenal de Vilanova de Arousa y que dañan irremediablemente el marisco. La situación se ha ido agravando estos últimos años por la mezcla letal de contaminación, el aumento de la temperatura del agua y el calor, que cada año llega antes. Las mariscadoras se han organizado en cuadrillas para poner a salvo su modo de vida. Y en lugar de recoger almejas retiran decenas de kilos de algas. Al no poder trabajar el daño económico es importante. El problema se repite cada vez con más frecuencia, hoy han conseguido despejar la playa, hasta la siguiente oleada.