Ambientazo. Es lo que se respiró en la noche y la madrugada previas a la Festa da Auga, en Vilagarcía. Y eso que, nunca mejor dicho, estuvieron pasadas por agua.

Pero las precipitaciones dispersas no evitaron que la ciudad se llenara, especialmente en el entorno de la plaza del Doctor Carús, O Castro, la zona TIR, Avenida da Mariña y calle Méndez Núñez, donde no deja de sonar la música (sigue a las once de la mañana) hasta que las fuerzas ya no aguanten más.

También se llenaron parques y playas en los que toma protagonismo el botellón.