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Faro de Vigo

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La trastienda de la OPA

Elon Musk se hace con Twitter: ¿Qué va a hacer con la plataforma?

El futuro (y la moderación) de la plataforma están en el aire tras la adquisición del hombre más rico del mundo

Elon Musk.

Twitter vive uno de los momentos más convulsos de su historia reciente. El pasado 4 se anunció que Elon Musk pasaba a ser el accionista individual mayoritario de la red social e iba a unirse a su junta directiva, pero seis días después rechazaba esa opción. El paso atrás era una estrategia del magnate tecnológico para lanzar una oferta de compra de 43.000 millones de dólares (unos 39.500 millones de euros) y hacerse con el control total de la plataforma. Al final se ha hecho con la suya: ¿cuál es ahora el futuro de Twitter? El hombre más rico del planeta es conocido por estar detrás de los éxitos empresariales de Tesla, PayPal y SpaceX, pero también por ser considerado el rey del 'troleo', un personaje tan carismático como controvertido cuyas intenciones son indescifrables, y sus decisiones, imprevisibles. Lo fue que entrase en Twitter por la puerta grande –su 9,2% de las acciones son más del cuádruple del 2% que posee Jack Dorsey, fundador de la compañía– y lo ha sido también su opa hostil para comprarla.

¿Por qué comprar Twitter?

Como sucede habitualmente con Musk, sus acciones pueden ser una mezcla de estrategia empresarial y de 'troleo'. También parece ser así en el caso de Twitter. Su sorprendente decisión de no entrar en la junta de accionistas se entiende ahora en el hecho de que los estatutos de la empresa establecen que ningún directivo puede amasar más del 14,9% de las acciones. Sin ese corsé, Musk no ha tenido impedimentos para lanzar su "última y mejor" oferta de compra por la totalidad de Twitter. El dinero tampoco lo es: su fortuna asciende hasta 268.000 millones de dólares, siendo la mayor del planeta, muy por delante de la de Jeff Bezos, fundador de Amazon.

Tras haber triunfado se espera que Musk ponga en marcha cambios para "transformar» el funcionamiento de Twitter. "He invertido en Twitter porque creo en su potencial para ser la plataforma de la libertad de expresión alrededor del mundo", ha comunicado a los accionistas, después de llevar un buen puñado de meses denunciando que la red social no respeta ese principio.

¿El regreso de Trump?

En la práctica, esto podría traducirse en un revés a las políticas de moderación de contenido con las que la plataforma ha tratado de limitar la propagación de discursos de odio y de desinformación. Esta posibilidad inquieta a los trabajadores de Twitter, que llevan años desplegando estas medidas. También se especula sobre un hipotético regreso a la red social de Donald Trump, cuya cuenta fue bloqueada tras alentar a la insurrección violenta de sus seguidores contra el Capitolio de EEUU para tratar de frenar por la fuerza la certificación de la victoria electoral de su rival, Joe Biden.

Hay quien piensa que la compra podría ser una estrategia de Musk para subir el valor de Twitter y posteriormente vender el 9,2% de su participación a un precio superior a cuando compró esas acciones. Sin embargo, el multimillonario descartó esa opción en una charla TED en Vancouver el jueves de esta semana, asegurando que busca "proteger la libertad de expresión" y abrir los algoritmos de la red social para puedan auditarse. Se desconoce qué otras implicaciones podría tener la toma de control por parte de Musk.

Pero, como ya apuntábamos, en esta opa hostil hay también algo de broma. Específicamente en su oferta, de 54,20 dólares por acción. Esta cifra no es baladí: 420 es el código que se asocia a la marihuana y es también el mismo número que puso sobre la mesa en 2018 cuando tuiteó que quería privatizar Tesla, una publicación que le ha valido múltiples problemas legales con la Comisión de Bolsa y de Valores de Estados Unidos, a quien detesta. Así, incluso en un movimiento empresarial de tanto peso, Musk encuentra una fórmula para reírse de las autoridades y convertir su gesto en un meme. Con Musk, mejor esperar lo inesperado.

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