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Análisis de expertos

"Hasta los 3 años, los niños deberían tener cero contacto con móviles y tablets"

El psicólogo infantil Josep Lluís Matalí ayuda a las familias a gestionar la vida 2.0 de sus hijos ante el uso de dispositivos como "los canguros perfectos"

Los dispositivos son habituales en la vida de los niños.

Los dispositivos son habituales en la vida de los niños. SHUTTERSTOCK

Los tiempos cambian y las formas de entretenimiento y educación de los más pequeños de la casa también se modifican. Los niños están en la era de la sobrestimulación a través de las pantallas y esto puede llegar a ser perjudicial en su desarrollo. Hace unos meses la propia Organización Mundial de la Salud categorizaba la adicción a las nuevas tecnologías como una enfermedad emergente de la que preocuparse, y es que el uso de las pantallas como chupete emocional en los primeros años de la infancia puede tener efectos devastadores de cara a futuro.

"Tablets y móviles se convierten en los canguros perfectos y eso genera sobrestimulación", dice el psicólogo infantil

"Lo primero que decimos es que es importante diferenciar la edad, hay unos peligros cuando son pequeños diferentes a cuando son adolescentes", dice Josep Lluís Matalí, psicólogo infantil y juvenil experto en adicciones y psicología clínica en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y autor del libro 'Adolescentes y nuevas tecnologías: ¿innovación o adicción?'. "Hay unas recomendaciones de la AAP americana (Academia de Pedriatría Americana) que dicen que de 0 a 3 años no deben tener contacto, de 3 a 6 muy esporádico y de 6 a 12 más habitual pero siempre con supervisión, pero sobre todo que las pantallas no suplan las actividades de ocio y juego", añade.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, lanza algunas recomendaciones en su 'Guía sobre la actividad física, el sedentarismo y el sueño en menores de 5 años' asegura que "los niños menores de dos años deberían mantenerse completamente alejados de las pantallas de los dispositivos móviles". Así, los menores de un año deberían permanecer alejados de las pantallas, realizar al menos 30 minutos de actividad y dormir entre 12 y 17 horas en función de los meses de vida. Por su parte, los pequeños de entre uno y dos años tampoco deberían tener acceso a las pantallas, aunque a partir de esta edad, podrían estar hasta una hora. Además, se recomiendan 180 minutos de actividad física y entre 11 y 14 horas de sueño. Para el grupo de entre tres y cuatro años se recomienda una hora de exposición a las pantallas, 180 minutos de actividad física y entre 10 y 13 horas de sueño. Según la OMS, seguir con estas pautas "mejora de la salud física y mental y prevenir la obesidad infantil u otro tipo de enfermedades".

Fuente: OMS |Infografía: Izaskun Garaizabal

Lo frenético del día a día y la difícil conciliación familiar y laboral son puntos clave que llevan a los padres a agarrarse a las pantallas como una niñera digital. "Lo que estamos viendo es que muchas veces tablets y móviles se convierten en el comodín y en los canguros perfectos, y que eso muchas veces genera una sobrestimulación que conlleva problemas de relación, de sueño, de sedentarismo, oftalmológicos... también vemos muchos niños que, si se quedan muy instalados en el mundo online, luego tienen dificultades en la esfera interpersonal. Son chavales que en cara a cara, sobre todo los más tímidos o retraídos, no están cómodos, prefieren estar jugando a videojuegos en casa. Si uno no entrena la esfera interpersonal puede ser que en la adolescencia no tenga un grupo de amigos estable", explica el psiquiatra.

Decálogo de buenas prácticas con el uso de tecnologías digitales

Fuente: Cuaderno Faros | Infografía: Izaskun Garaizabal

Aunque no todo es negativo. Junto a Matalí, especialistas en el mundo tecnológico, la comunicación, la pedagogía y la psicología han elaborado el Cuaderno Faros, con el que tratan de dar a los padres unas pautas concretas a la hora de gestionar el uso de móviles y tablets por parte de los niños y también quieren mostrar el lado más amable de las nuevas tecnologías en torno a la infancia. "Entender la vinculación de los menores con el mundo digital es imprescindible para mediar y asegurar que éstos hagan un buen uso de las herramientas tecnológicas que tienen a su alcance", concreta Josep Salvatella, especialista en el desarrollo de competencias digitales organizativas y personales en Roca Salvatella. "Para los niños y los adolescentes la llamada telefónica es una función secundaria. De hecho, apenas un 29% de los menores de entre 11 y 14 años utiliza con regularidad los 'smartphones' para realizar llamadas. Para los niños y los adolescentes el mejor canal para relacionarse con sus contactos son los sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp o Snapchat", asegura.

Conductas adictivas

En palabras de Matalí, "nosotros venimos de una generación en la que no teníamos ordenadores, estudiábamos sin Internet, y ver a los niños de ahora nos choca. A los nativos digitales les es más fácil usarlo pero porque lo han tenido desde el principio, no porque nazcan sabiendo", por lo que el ejemplo que se les de a los más pequeños con el uso de estos aparatos es fundamental a la hora de poner límites y normas en casa.

"Pese a los miedos, los videojuegos en el entorno familiar pueden convertirse en una valiosa herramienta para niños y adolescentes"

Josep Salvatella - Especialista en el desarrollo de competencias digitales

Por otro lado, diferenciar el tipo de aplicaciones que se usan es importante. "Para nosotros hay 'apps' más problemáticas y conflictivas que otras. Las reconocidas en los manuales como las peores son los videojuegos, y dentro de estos, los MMORPG, los 'online' multijugador, ahora el clásico es el Fornite, que nos está dando una guerra... pero antes fue el League Of Legends, Call of Dutty, Fifa... estos juegos que lo que haces es competir con otros y hacer equipos y que tienen hasta una vida propia y que son un factor de perpetuación del uso y del consumo. En chavales vulnerables generan conductas adictivas".

"Las escuelas me llaman preocupadas porque los niños, en el recreo, no juegan. Se ha perdido el espíritu de juego colectivo presencial"

Josep Lluís Matalí - Psicólogo infantil y juvenil

Con respecto a los niños de menor edad, Matalí asegura que cuando están todo el día con la vista en el móvil o la tablet "el problema no es de ellos, es de los padres. Las guías nos dicen que a esta edad el contacto tiene que ser escaso y se lo das para que jueguen tenemos un problema. Yo tengo muchas demandas de escuelas porque están preocupados porque antes, en el recreo, los niños socializaban, jugaban al fútbol... ahora lo que encontramos es que hay dos en un rincón jugando a un videojuego, a dos en otro hablando por Whatsapp, a tres haciéndose 'selfies'... se ha perdido el espíritu de juego colectivo presencial". Algo que llega a generar en los menores problemas de frustración o incluso agresividad. "Todo es tan inmediato que cuando no tienen lo que ellos quieren, explotan", señala Matalí.

"Las relaciones se han vuelto más superficiales y en aplicaciones como Instagram hay una parte de reconocimiento a partir de los fantásticos 'likes'", señala Matalí

Por el contrario, Salvatella sentencia que "a pesar de los miedos y las reticencias que se ciernen sobre el mundo de los videojuegos en el entorno familiar, pueden convertirse en una valiosa herramienta para niños y adolescentes. Más del 20% de los jugadores tienen entre seis y catorce años, mientras que un 30% se encuentra entre los quince y los veinticuatro, es decir, entre la minoría de edad y la edad adulta" para agregar que "los niños y los adolescentes demuestran mucha más paciencia y perspicacia cuando se trata de alcanzar los retos planteados por un videojuego que en otro tipo de situaciones. Además, el consumo de este producto de entretenimiento estimula la lógica y la agudeza visual y contribuye a desarrollar una mayor rapidez en los actos reflejos".

Ambos especialistas coinciden en que los dispositivos digitales e Internet son herramientas y como tales pueden usarse en beneficio o en detrimento de la educación y del desarrollo de nuestros hijos. Pese a esto, los problemas generados en niños y adolescentes siguen siendo muchos. "Las relaciones se han vuelto más superficiales y en aplicaciones como Instagram hay una parte de reconocimiento a partir de los fantásticos 'likes'. Aquí está el constructo de quién es popular o no. Se ha generado una visión del éxito que es curiosa". Aunque esta problemática, como la de usar las pantallas como niñera o todas las demás que acarrea el mundo 2.0 simplemente forman parte de la evolución. "En las nuevas tecnologías pasan las mismas cosas que a antes pero multiplicado por 1.000. Yo tenía un grupo de amigos de 20 personas y mi hija tiene 700 amigos en Instagram. Lo que está claro es que los niños ahora están más estresados que antes porque tienen que estar pendientes de muchas más cosas".

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