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Análisis

Basura electrónica: Vacío legal directo al vertedero

En 2016 se generaron casi 50 millones de toneladas métricas de estos residuos en el mundo - España es el quinto país de la UE que más crea con casi un millón de toneladas

La basura electrónica tiene componentes tóxicos. Archivo

Toda casa del siglo XXI que se precie cuenta con un mínimo de aparatos. Móviles, ordenadores de sobremesa, electrodomésticos, televisores... todo un compendio de electrónica que cuenta con una vida útil para después acabar sus días, supuestamente, en empresas especializadas que se encargan de gestionarlos o reacondicionarlos.

Según el Convención de Basilea -el tratado multilateral de medio ambiente que se ocupa exhaustivamente de la gestión de desechos peligrosos- los restos tecnológicos, tras pasar por un punto limpio o un centro de gestión, deben ser remitidos a empresas que se encargan de manejar elementos con componentes tóxicos y peligrosos. Estas entidades deben estar acreditadas y ser avisadas de la llegada de esos desechos previamente.

RESIDUOS ELECTRÓNICOS

  • Se entiende por residuos o desechos electrónicos todos aquellos elementos de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) o de sus componentes, que hayan sido desechados por sus propietarios como desperdicios sin ánimo de reutilizarlos (Iniciativa StEP 2014).

El mercurio, que produce daños en el cerebro y el sistema nervioso; el plomo, que potencia el deterioro intelectual, ya que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio; el cadmio, que produce fallos en la reproducción y posibilidad incluso de infertilidad y el cromo, que genera problemas en los riñones y los huesos, son algunos de los componentes que se encuentran en el interior de los aparatos que conviven con el ser humano en su día a día. Un teléfono móvil, por ejemplo, tiene de 500 a 1000 compuestos diferentes.

"En teoría, hay parte de basura electrónica que se desecha de forma legal y otra parte que es tratada para sacar los materiales útiles y gestionar lo que es tóxico y peligroso", comenta Pepe Larios, presidente de la Fundación EQUO, organización sin ánimo de lucro que trata de concienciar a la población sobre la necesidad de un nuevo modelo energético, económico y social que fomente una mayor equidad y cohesión. "Según la Convención de Basilea, la idea es evitar que estos aparatos se exporten a sitios donde no se les va a dar un tratamiento", añade.

Pero lo cierto es que un vacío legal en el tratado hace que una parte de los residuos vayan directamente a países como África o Asia, donde está prohibida su exportación, o incluso a la propia Unión Europea, donde cada país debe dar fe, de forma fehaciente y con previsión, de que recibirá esa basura para ser tratada.

CONVENCIÓN DE BASILEA

  • La Convención de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación es el tratado multilateral de medio ambiente que se ocupa más exhaustivamente de los desechos peligrosos y otros desechos. Cuenta con 170 países miembros y su objetivo es proteger el medio ambiente y la salud humana contra los efectos nocivos derivados de la generación, el manejo, los movimientos trasfronterizos y la eliminación de los desechos peligrosos y otros desechos. La Convención regula los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y otros desechos aplicando el procedimiento del "consentimiento fundamentado previo". Los envíos efectuados a un Estado que no sea parte o desde un Estado que no sea parte son ilícitos, salvo que exista un acuerdo especial. El tráfico ilícito es delictivo.

Según datos del Observatorio mundial de los residuos electrónicos 2017, solo en el año 2016 se generaron 44,7 toneladas métricas de basura de este tipo, esto equivale a 4.500 torres Eiffel. "De estos 44,7, 1,7 millones aproximadamente se arrojan con los desechos residuales en los países de mayores ingresos, y es probable que se incineren o se entierren en vertederos. A nivel mundial, sólo constan como recuperados y reciclados 8,9 millones, lo que corresponde al 20% del total de residuos generados", reza el informe. En dinero, el valor estimado de las materias primas desechadas podría llegar hasta 55.000 millones de euros.

Larios y su fundación llevan años en lucha por erradicar el agujero que hay en la normativa. Junto con la Directiva sobre Residuos de Aparatos Eléctricos (RAEE) y bajo el amparo de la UE, realizaron un estudio en 2017 en el que mostraron que parte de la basura acaba en vertederos ilegales. "La UE apoya a la Directiva sobre Residuos de Aparatos Eléctricos, (2012/19/EU) pero esto no impide, hasta ahora, que existan huecos por lo que se producen fugas ilegales de basura tóxica", explica el presidente de la organización. "Los burócratas de la UE intentan socavar la propia legislación mediante la elaboración de unas directrices en las que, usando el concepto exportar para reparar, puede ser un coladero para gestores sin escrúpulos", sentencia.

Hacia Nigeria

Según el estudio, en el que ha colaborado España junto a otros 10 países europeos y en el que se ha hecho el seguimiento de 314 aparatos -65 ordenadores de sobremesa, 51 impresoras, 143 monitores LCD y 55 CRT o pantallas convencionales- con seguidores GPS, "18 de los 314 fueron exportados. Esto supone aproximadamente un 6%, y 11 de ellos fueron a parar a países empobrecidos. En concreto África". Es allí donde menores y gente en situación precaria quema y manipula estos elementos sin ninguna supervisión sanitaria ni ecológica. Todo porque empresas y grupos se ahorren el precio del tratamiento.

"En la UE nos encontramos con un total de 352.474 toneladas de basura que llenarían 17.466 contenedores que, transportados en camiones de 18 ruedas y aparcados en línea, cubrirían la distancia entre Córdoba y Madrid"

Pepe Larios - Presidente de EQUO

En su estudio, 45 de los aparatos con seguimiento salieron de España para ir a parar a distintos puntos. Un 5% ilegalmente. "Del estudio se desprende que España tiene un sistema muy bien organizado y limpio de reciclado en lugares con señalización fácil de reconocer para depositar como Madrid, Bilbao y Barcelona. En Valencia y Sevilla, fue más difícil encontrar los puntos de reciclaje. No obstante, una de las 45 piezas de basura, un monitor LCD, fue depositado en un centro municipal de recogida llamado Ecoparque Picassent, en Valencia, y terminó en los alrededores de Lagos, Nigeria. El cálculo extrapolado de la exportación ilegal de nuestro país sería de 20.646 toneladas".

Más allá de España, Gran Bretaña, dentro de la comunicad económica, es el país que más basura electrónica exporta ilegalmente. En el mundo, Estados Unidos se lleva la palma con un 40% del total. "En EEUU no se firmó el Convenio de Basilea por lo que exportan gran parte de sus residuos de manera legal", dice el presidente de EQUO, que reitera que Nigeria es el lugar donde más basura llega de este tipo.

"Extrapolando los datos observados de exportación al total de desechos electrónicos producidos en la UE, nos encontramos con un total de 352.474 toneladas que llenarían 17.466 contenedores que, transportados en camiones de 18 ruedas y aparcados en línea, cubrirían la distancia entre Córdoba y Madrid", asevera Larios.

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