Sin embargo, altos funcionarios del ministerio señalaron durante una rueda de prensa que la población de focas arpa en la costa atlántica del país sigue siendo "abundante y saludable", por lo que en los próximos días se levantará la veda para los cazadores comerciales.

El año pasado las autoridades canadienses autorizaron la caza de 335.000 ejemplares, pero los pescadores canadienses sobrepasaron el límite hasta alrededor de 350.000.

Grupos de protección y de defensa de los derechos animales (opuestos desde hace décadas a la caza comercial de focas y que han solicitado su suspensión) criticaron la reciente decisión del Ministerio de Pesca.

"No hay Gobierno responsable que permita que esta caza se lleve a cabo", afirmó Rebecca Aldworth, directora para Canadá de la Sociedad Protectora de Animales de EEUU (HSUS).

Las autoridades canadienses se han visto obligadas a reducir la cuota debido a las altas temperaturas experimentadas este invierno en la región meridional del Golfo de San Lorenzo, y que han provocado prácticamente la inexistencia de placas de hielo en las aguas de la región.

Las focas arpa utilizan las placas de hielo flotante para dar a luz sus crías y mantenerlas a salvo durante las primeras semanas de su vida, cuando los animales no pueden nadar.

Funcionarios del Ministerio de Pesca señalaron hoy que están manejando escenarios en los que la mortalidad de las crías en esa región puede llegar hasta el cien por cien de los recién nacidos.

También añadieron que en el norte del golfo, y en las aguas situadas frente a la costa norte de Terranova, donde se lleva a cabo el grueso de la caza, las condiciones del hielo son normales, por lo que la caza se desarrollará sin problemas en esas áreas.