"El veto no ha detenido el declive de la población de tigres salvajes en el mundo. Y los cazadores ilegales y los contrabandistas están logrando grandes beneficios", según una declaración conjunta leída hoy por los responsables del Parque de Tigres Siberianos de Heilongjiang (noreste) y el de Tigres y Osos de Guilin (sur).

Esta conclusión, sin embargo, es desmentida rotundamente por los grupos ecologistas, que sostienen que sin el veto, que afecta a todos los productos procedentes del tigre, la especie estaría ya extinguida en China.

"La prohibición ha sido muy útil y ha tenido un gran éxito para la conservación del tigre salvaje. En el noreste de China, por ejemplo, la población se ha incrementado desde el veto y la caza ilegal ha disminuido", dijo hoy a Efe Tshering Lama, responsable de campaña de la organización WWF.

Una medicina llamada "vino restaurador de huesos", muy apreciada por los chinos, está en la raíz de la polémica, y no en vano tanto la reserva de Heilongjiang como la de Guilin nacieron a mediados de los años 80 con el fin de proveer recursos para la producción de medicinas a través de la reproducción en cautividad de tigres.

Pero el veto de 1993 las obligó a dedicarse íntegramente a la investigación y la reproducción de la especie, lo que las puso, según argumentaron, en graves apuros financieros que la apertura al público de los dos parques no ha conseguido paliar.

"Esperamos que el gobierno nos permita producir medicinas o que nos dé dinero, o bien que lo hagan las organizaciones de protección de los tigres", apuntó Wang Ligang, director general del parque de Heilongjiang.

Entre tanto, Zhou Weisen, director de la reserva de Guilin, negó que en la destilería que pertenece a la reserva se estuviera vendiendo, como ha destapado la prensa local, el famoso elixir.

"En la revisión de la regulación habría que seguir tres principios: comercio sólo con tigres cautivos, establecer una estricta supervisión y registro, e identificar a ciertas empresas que tengan la autorización de vender los huesos", dijo Wang.

Pero levantar el veto, incluso para los tigres cautivos, aumentaría la demanda no sólo de sus huesos, sino de su piel, otro apreciado producto, han alertado varias organizaciones ecologistas.

"Un mercado legal en China podría dar a los cazadores de toda Asia un lugar donde ´blanquear´ los tigres salvajes, dado que los productos de tigres salvajes y cautivos no se distinguen en el mercado", afirman los ecologistas.

La pelota está ahora en el tejado del Gobierno chino, que se enfrentará a una gran presión, sin duda, en la reunión en junio en Holanda de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna Salvaje en Peligro de Extinción (CITES).