El ministro alemán Sigmar Gabriel, anfitrión del encuentro, dijo en la conferencia de prensa final que la idea de esta reunión no había sido llegar a acuerdos concretos, sino mostrar caminos para aumentar el compromiso de todos los países en la defensa del clima.

La reunión de Potsdam se concibió como una preparación de la cumbre del G8 en Heiligen Damm, donde la presidencia alemana quiere que la organización asuma las metas de protección del clima, ya fijadas por la Unión Europea, y discutir sobre el futuro de la política energética, resaltando ante todo el aumento de la eficiencia.

Las dos conclusiones claves de la reunión, según Gabriel, son, por un lado, que la salvación del planeta es algo que sólo puede lograr la comunidad internacional de manera conjunta y, por otro, que se necesita dar compensaciones a los países en desarrollo que hagan avances en la protección climática.

"Hay que vincular más la protección del clima y el desarrollo sostenible", dijo Gabriel.

"Los países en desarrollo tienen la preocupación de que metas como las que propone la Unión Europea terminen llevando a que se estrangule el crecimiento en partes del planeta y a que mucha gente no salga de la pobreza", agregó el ministro.

En el proceso de protección del clima, según Gabriel, los países en desarrollo tienen que asumir más responsabilidad de la que han mostrado hasta ahora.

Por una parte, Gabriel se mostró convencido de que hay que aumentar las ayudas al desarrollo, de que los países industrializados tienen que reducir sus emisiones más de lo que lo han venido haciendo y, además, cumplir compromisos que han contraído con países en desarrollo a cambio de que estos lleven a cabo tareas ecológicas.

Como ejemplo, Gabriel recordó la promesa que se le hizo a Brasil de poner a su disposición 1.200 millones de dólares en caso de que redujera la tala de bosques.

Brasil ha reducido la explotación de los bosques en un 50 por ciento y sólo se ha puesto a su disposición una mínima parte del dinero prometido.

A la reunión de Potsdam asistieron, además de los ministros del G8, representantes de los cinco países emergentes más importantes, China, India, Brasil, México y Sudáfrica.