La reunión, organizada en el Parlamento Europeo por la Asamblea Mundial del Agua para representantes Electos y Cuidadanos (AMECE), subrayará la importancia de concluir el debate y poner en marcha soluciones lo antes posible, al recordar entre otras cosas que en el año 2032 un 60% de la población mundial vivirá en regiones "con una profunda escasez de agua".

Se calcula que 34.000 personas -de las que 4.500 son niños-, mueren cada día por carecer de acceso al agua potable, de la que diariamente en Europa cada ciudadano consume una media de 110 litros.

"Hay que dejar ya de hablar de los problemas y desafíos del agua, y saber qué queremos hacer para solventarlos y cuáles son los compromisos", dijo uno de los representantes de AMECE, Riccardo Petrella, de cara al inicio de la asamblea, que se prolongará del domingo 18 al martes 20 de marzo.

La reunión de autoridades, representantes y expertos, a la que acudirán más de 600 de todo el mundo, "se centrará en la exposición de los compromisos", basándose sobre cuatro puntos: el derecho al acceso al agua, su percepción como un bien común, su financiación y el papel del ciudadano, "que podrá participar el lunes en la asamblea", en relación a la cuestión.

En la asamblea, la primera de este tipo, intervendrán 93 autoridades y expertos -la mitad de países de América, África y Asia- de unos 40 países, y entre ellos figuran el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, el ministro del Agua de Bolivia, Abel Mamani, y la ministra de Medioambiente de Brasil, Marina Da Silva.

Según Petrella, "hay que creer que los políticos podrán convencernos para ir ya directos" a la puesta en marcha de soluciones, "que digan qué se está haciendo, a qué se comprometen para garantizar el derecho de acceso al agua de todo el mundo, a promocionar su salvaguarda como bien común, a su gestión pública".

En la actualidad sólo un 10% de la distribución mundial del agua es controlada por empresas privadas, pero en Angola -un país que cuenta con grandes reservas de agua- su población se ve en la obligación de comprarla importada de Italia, explicó Petrella.

La necesidad de que "no se comercie ni se privatice el uso del agua" y que sobre ello se exprese "tanto un parlamentario belga, como un alcalde sueco o un sindicalista español", es un elemento sobre el que la AMECE quiere incidir.

En Estados Unidos, donde los recursos hidrológicos "han sido sobreexplotados y el suministro de agua será uno de los grandes problemas en las próximas décadas", los banqueros y los industriales "están impulsando la liberalización y comercialización del agua, pensando en los grandes beneficios que obtendrán" importándola desde Canadá, explicó la asamblea.