La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, máximo organismo planificador, anunció en un comunicado la autorización para el fabricante de microprocesadores, que ya cuenta con 6.000 empleados en China y plantas en Shangai (este) y Chengdu (oeste).

La nueva planta de Intel aprovechará la creciente demanda de chips utilizados en teléfonos móviles -China es el país con mayor número de usuarios- y ordenadores personales, producto este último que ha registrado un notable avance en las ventas.

Además, el Gobierno chino ha insistido en que las compañías locales inviertan en el desarrollo de tecnologías rentables, y ha animado a las compañías extranjeras a trasladar sus plantas de alta tecnología al gigante asiático.

Según el comunicado, la nueva planta de Intel fabricará memoria flash y otros chips que configuren el sistema central del ordenador y envíen datos desde el microprocesador a otras partes del mismo, piezas que serán reducidas a 90 nanómetros (un nanómetro es una millonésima parte de un milímetro).

La compañía fábrica componentes de 90 nanómetros en otras plantas de California, Nuevo México, Irlanda e Israel, aunque la mayoría de sus microprocesadores avanzados son de 65 nanómetros, y confía en empezar a producir chips de próxima generación -45 nanómetros- en la segunda mitad de 2007.

La planta de Intel en Dalian se convertirá en una de las de mayor inversión extranjera del país, aunque a gran distancia de la petroquímica que Royal Dutch Shell está construyendo con dos socios chinos en la costa suroriental del país, con una inversión de 4.300 millones de dólares (3.270 millones de euros).