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Abuso de videojuegos y redes sociales

¿Cómo saber si mi hijo es un adicto a la pantalla del móvil?

El caso del menor hospitalizado por su dependencia al 'Fortnite' demuestra que madres y padres deben poner límites

Un niño juega con una tablet.

Un niño juega con una tablet.

La noticia del menor hospitalizado durante dos meses en Castellón por su grave adicción al videojuego 'Fortnite' ha puesto los pelos de punta a padres y madres. La tecnología es una herramienta fascinante y portentosa, pero la excesiva conexión digital apunta maneras de pandemia. Otra más. Y esta hace especial daño a las familias. Cada vez más pronto. Con 11 o 12 años lo más normal es tener móvil. El primer paso para combatir la dependencia es reconocer, cual alcohólicos, que tenemos un problema. China ya lo ha hecho. A finales de agosto anunció que los menores no podrán por ley dedicar más de tres horas a los videojuegos. Una cosa es usar (incluso abusar) de las pantallas. Y otra cosa es ser un adicto. ¿En qué categoría colocas a tus hijos e hijas? ¿Qué puedes hacer para evitar la adicción? Aquí, unas claves.

1. Primeros síntomas

La adicción no sucede de un día para otro. Los padres y las madres deben actuar y pedir ayuda ante los primeros signos de enganche. David Ruipérez, periodista y autor de 'Mi vida por un like' (Arcopress), ensayo sobre el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes, los enumera: baja el rendimiento escolar, escasean las horas de descanso y sueño, aumenta la irritabilidad y se dejan de lado otros aspectos de la vida social, como el deporte, el cine o quedar físicamente con su pandilla. Otro síntoma clarísimo de adicción es el enfado descomunal que tiene el chaval o chavala cuando el padre o la madre le quitan el dispositivo digital. "Incluso puede llegar a ejercer violencia", alerta Ruiperez. En ese caso, ha llegado la hora de buscar ayuda profesional.

2. Reconoce la adicción

Videojuegos en red, mensajería instantánea, correos electrónicos, buscadores, redes sociales… Y todo ello a cualquier hora del día o la noche. La dependencia digital es una adición, similar a la del alcohol u otras drogas. La diferencia -explica Diego Hidalgo, empresario, divulgador y autor de 'Anestesiados. La humanidad bajo el imperio de la tecnología' (Catarata)- es que la adicción a las pantallas está mucho más extendida y es menos visible. Y lo peor de todo: está mucho más aceptada socialmente. “A mí se me considera un raro, un marginal, por no tener un teléfono inteligente ni utilizar whatsapp”, explica. “Cuando deslizas tu dedo por la pantalla tienes un chute de dopamina que te da sensación de placer instantáneo. No es a largo plazo, así que tu cerebro te pide más”, añade Hidalgo.

3. Pon límites

Ana T., ejecutiva bancaria de 45 años, tiene un hijo de 14 que adora jugar con muchos amigos y desconocidos al 'Fortnite'. Asegura que el único arma para que no se convierta en una adicción es poner límites. “Si no le marcamos un horario, él podría estar jugando infinitamente. Literalmente hablando. No le duelen los ojos ni la cabeza. Él me dice que es una actividad muy social, que es lo mismo que quedar con sus amigos en el parque. También alega siempre que los videojuegos son buenos porque estimulan el cerebro, que es la típica chorrada que ve en TikTok”.

4. Pon más límites, como los gurús de Silicon Valley

Bill y Melinda Gates limitaban el tiempo de acceso a las pantallas de sus hijos, no les compraron un móvil hasta los 14 años y prohibieron los teléfonos en la mesa a la hora de comer. Steve Jobs también fue especialmente drástico al impedir que sus hijos usaran su creación, el iPad. Alex Constantinople, presidente de una agencia de comunicación que trabaja para Amazon y Facebook, prohibió usar cualquier dispositivo tecnológico a su hijo de 5 años. Al que tenía 10 le permitía usarlos media hora al día. Muchos ejecutivos de Silicon Valley envían a sus hijos a escuelas privadas donde la tecnología no tiene gran cabida, como los colegios Waldorf. Son centros elitistas que, sin embargo, desatan las críticas entre los expertos en sectas porque se imparte una enseñanza basada en la antroposofía y en las revelaciones que tuvo Rudolf Steiner.

5. Estáte a su lado

Gabriela Paoli, psicóloga y autora de ‘Salud digital: claves para un uso saludable de la tecnología’, añade que el mejor control parental es la compañía de padres y madres. “Es importante estar al lado de los hijos a la hora de elegir el videojuego que quieren, comprarlo y descargarlo”. También es necesario, añade, explicar que son altamente adictivos. “Hay que dejarles claro que no se trata de un juego y nada más sino que están diseñados para atraparnos”.

6. No te fíes de la tecnología infantil

No te fíes de la tecnología destinada a niños, como Youtube Kids, Instagram o Snapchat porque generan todos los hábitos que pueden resultar adictivos y nocivos”. La frase es de Roger McNamee, uno de los primeros inversores en Facebook que después se convirtió en uno de sus críticos más feroces y escribió ‘Zucked. Waking up to the Facebook Catastrophe’. Hasta el gurú del enganche digital Nir Eyal pide apartar a la infancia de este tipo de dispositivos. Diego Hidalgo pone el ejemplo de Eyal y McNamee para demostrar que la tecnología, aunque esté disfrazada de educativa, también es peligrosa. “Nunca dejes a tu hijo viendo Youtube Kids sin tu supervisión. Es peligroso”, alerta. Muchas voces aseguran que estamos en el siglo XXI y que dado que la tecnología forma parte de nuestras vidas los niños no pueden estar alejados. “Antes jugaban con plastilina o estaban con sus amigos hablando una hora por teléfono y ahora juegan con el Ipad y hablan digitalmente. En realidad no hay diferencia”, argumentan. Sí que la hay. Y gigante. “Ni la plastilina ni el teléfono fijo fueron fabricados por 150 ingenieros de Sillicon Valley para enganchar a tu hijo con dispositivos y plataformas que tienen detrás unos intereses económicos brutales”.

7. Relájate, la culpa no es solo tuya

Padres y madres que viven -literalmente- pegados al móvil no son precisamente un buen ejemplo para sus hijos. Pero muchas veces no les queda otro remedio dado que la jornada laboral se extiende a lo largo de todo el día y la pandemia ha normalizado un teletrabajo sin ningún tipo de horarios. “El reto pendiente en España es que las empresas aprueben planes de desconexión digital, un sistema que permitiría a los empleados no utilizar dispositivos de trabajo una vez que concluye su jornada”, advierte Ruipérez.

8. Conviértete en una persona tecnocrática

“Cuando una persona decide de manera voluntaria usar la tecnología, cuando es capaz de limitar su uso y seguir siendo dueña de ella misma, la tecnología es lo que se supone que debe ser: una herramienta maravillosa a su servicio”, concluye el autor de 'Anestesiados'. Según Hidalgo, la perversión en el uso de la tecnología es una desafío planetario tan descomunal como el cambio climático. “La humanidad del siglo XXI será tecnocrítica o no será”, concluye. Y termina con varios ejemplos: ¿Fabricaremos robots inteligentes para que gestionen seres poco productivos y autónomos como ancianos y niños? ¿Queremos preguntarle a Siri a quién vamos a votar? ¿Tenemos que buscar en Google qué planes podemos hacer con nuestros hijos el fin de semana?

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