Demma Gvaslia, director creativo de Balenciaga, destaca por su ingenio creativo. No en vano en 2013 fue finalista, junto a su hermano, en el premio que otorgan a talentos emergentes por LVMH, el conglomerado francés de lujo por excelencia. Este verano se alía con la marca estadounidense Crocs para crear el calzado que aspira a convertirse en tendencia.

Las Crocs de Balenciaga, ¿diseño y comodidad?

Las nuevas Crocs de Balenciaga en dos de los tres colores disponibles Balenciaga

La primera idea innovadora que tuvo Balenciaga este año fue presentar la nueva colección de 2021 en un videojuego al que podía jugarse a través de los navegadores, ahora el diseñador ha aunado las tendencias de la temporada y las ha convertido en la prenda de moda del verano sobre el calzado más cómodo: las Crocs. El diseño cuenta con un tacón medio bajo y muy fino adherido al clásico zueco de la firma norteamericana, en plástico y con agujeros en la zona del empeine. La creación ha sido bautizada como Balenciaga Crocs 2.0 y estará disponible en verde, blanco y negro por 700 euros el par.

La calificación 2.0 se debe a una colaboración anterior de la marca de zuecos más famosa y la marca de lujo. Entonces el diseñador vertió diferentes pins y joyas sobre las sandalias y les añadió una plataforma de 10 centímetros que prometía una comodidad mayor que la de la nueva versión "stiletto". Estaban disponibles en rosa chicle y el marrón y su precio ascendía a los 800 euros. Se agotaron poco después de salir a la venta.

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Otros diseños polémicos de Balenciaga

Cuando aparecieron hace varias temporadas las deportivas 'ugly sneakers' , con las que la firma lanzaba a propósito un calzado con un diseño feo ex profeso por más de 900 euros, arrasaron. Su siguiente creación, una suerte de calcetines con suela, tuvo un éxito comercial sobresaliente. Demma Gvaslia siguió sacando punta a la moda urbana con los plumíferos gigantes y diseñando artículos tan polémicos como su famosa camisa-camiseta los bolsos que imitan a una bolsa de Ikea y que puso a la venta por 1.700 euros, el bolso que imitaba a una de sus bolsas que vendía por 995 y se agotó en poco tiempo, las camisetas que imitaban a las de los repartidores de DHL, los bolsos de plástico en tono flúor y no olvidemos las sandalias de peluche (como las de felpa de los hoteles) que salieron a la venta por 400 euros y los gurús de la moda calificaron como "genialidad".