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Viajar con mascota este verano: documentos, calor y normas que conviene revisar antes de salir

Microchip, cartilla sanitaria, transportín, agua fresca y planificación: viajar con perros, gatos u otros animales exige preparar algo más que la maleta para evitar sustos en carretera, tren, avión o playa

Perro listo para viajar de vacaciones.

Perro listo para viajar de vacaciones. / Envato

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Marta Clavero

Marta Clavero

Viajar con una mascota se ha convertido en una escena cada vez más habitual del verano. Pero llevar al perro, al gato o al hurón de vacaciones no consiste solo en buscar un alojamiento «pet friendly»: también obliga a revisar la documentación, las condiciones del transporte, las normas del destino y, sobre todo, el bienestar del animal durante los días de más calor.

La primera recomendación es clara: no improvisar. Antes de salir conviene comprobar que el animal está identificado con microchip, que la cartilla sanitaria está actualizada y que, en caso de viajar por la Unión Europea, dispone de pasaporte europeo y vacuna de la rabia en vigor. Para desplazamientos a países de la UE, perros, gatos y hurones deben estar identificados, vacunados frente a la rabia y contar con pasaporte; además, la entrada en España de animales menores de 15 semanas no está autorizada si todavía no tienen una vacunación válida contra la rabia.

En coche

En coche, la clave es la seguridad. La DGT recuerda que los animales no deben viajar sueltos ni interferir en la conducción. Lo aconsejable es utilizar un sistema de retención adecuado: transportín en el suelo si la mascota es pequeña, transportín en el maletero en posición transversal si es grande, arnés específico o rejilla divisoria cuando proceda. «Nunca debe viajar en brazos ni con la cabeza fuera de la ventanilla», una práctica peligrosa tanto para el animal como para los ocupantes.

Gato listo para viajar.

Gato listo para viajar. / Envato

El calor añade otro riesgo. En verano hay que evitar los paseos en las horas centrales del día, ofrecer agua fresca con frecuencia, buscar sombra y vigilar el asfalto, que puede quemar las almohadillas. Cruz Roja advierte de síntomas como jadeo excesivo, salivación abundante, debilidad, vómitos, encías oscuras o desorientación, señales que pueden indicar un golpe de calor. En ese caso, hay que llevar al animal a un lugar fresco, humedecerlo con agua no helada, ofrecerle agua sin forzar y acudir al veterinario si no mejora.

En tren

Quienes opten por el tren deben consultar las condiciones antes de comprar el billete. Renfe permite viajar con pequeños animales de compañía -perros, gatos, hurones, hámsteres, cobayas, conejos y aves no de corral- de hasta 10 kilos, en transportín de hasta 60x35x35 centímetros, con un máximo de una mascota por persona.

Viajera con su perro en tren.

Viajera con su perro en tren. / Envato

En algunos trenes AVE también existe la opción de viajar con perros de hasta 40 kilos, siempre en servicios concretos y cumpliendo requisitos adicionales.

En avión

En avión, la planificación debe ser todavía mayor. Aena recomienda avisar a la aerolínea con antelación, ya que cada compañía fija sus propios límites de peso, dimensiones, plazas disponibles, tarifas y tiempos de llegada al aeropuerto. La mascota puede viajar en cabina, si cumple las condiciones, o facturada en bodega en un habitáculo adecuado.

Perro acomodado en su transportín, en un avión.

Perro acomodado en su transportín, en un avión. / Envato

La maleta de la mascota también cuenta. Además de comida suficiente, conviene llevar bebedero portátil, bolsas higiénicas, medicación si la necesita, una manta o juguete familiar, documentación, teléfono del veterinario habitual y la dirección de una clínica de urgencias en el destino. En los alojamientos, es recomendable confirmar por escrito qué significa exactamente «admite mascotas»: si pueden quedarse solas en la habitación, si hay suplemento, límite de peso o zonas restringidas.

Los veterinarios insisten en que cada animal viaja de forma distinta. Hay perros que disfrutan de la playa y otros que sufren con el calor, los ruidos o los desplazamientos largos. Por eso, la mejor regla antes de salir es sencilla: pensar el viaje desde el punto de vista de la mascota. Porque unas vacaciones seguras empiezan mucho antes de arrancar el coche o cerrar la cremallera de la maleta.

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