El salón canino de Vigo que nació por amor a Greta: «Ella devolvió el rosa a mi vida»
Andrea Bernárdez, propietaria de Entre Burbullas, ha creado en Vigo un espacio de peluquería, tienda y guardería donde los perros son tratados «como en casa»

Andrea con su perra Greta. / Cedida
En Entre Burbullas todo parece pensado para mirar el mundo con ojos de perro feliz: paredes rosas, sillones turquesa, detalles de fantasía, chuches, accesorios y un ambiente que mezcla peluquería canina, tienda y pequeño refugio de confianza. Pero detrás de este salón de belleza para mascotas, ubicado en el barrio vigués de Teis (Sanjurjo Badía, 99), hay una historia que no empieza con un plan de negocio, sino con una perra. Se llama Greta, aunque Andrea Bernárdez, su propietaria, la nombra con todo el cariño como Lady Greta.
«Entre Burbullas nace con la llegada de mi Lady Greta», cuenta Andrea. Y añade una frase que resume el espíritu del local: «Ella fue quien devolvió el rosa a mi vida y ese fue mi compromiso con ella». Greta no es solo la inspiración del proyecto. Es también su protagonista sentimental, la razón por la que este espacio tiene algo de cuento, algo de casa y mucho de vínculo entre personas y animales.

Algunas estancias del salón de belleza. / Entre Burbullas
Andrea Bernárdez define Entre Burbullas como un lugar cercano, sin rigideces, donde cada perro es recibido desde el respeto. «Entre Burbullas es casa, cercano, simplemente como me gustaría que trataran a mis niñas», explica. Esa idea atraviesa todo el negocio: desde la estética del local hasta la forma de trabajar con los animales, especialmente con aquellos que llegan con miedo, nervios o malas experiencias previas.
Flechazo con el local
La elección de Teis tampoco fue casual. Andrea habla del barrio como un lugar con identidad propia, donde todavía se conserva esa red de apoyo entre vecinos. «Teis siempre tuvo mucha vida, pero ahora también tiene color», afirma. En su caso, además, hubo un flechazo inmediato con el local. Lo llama, entre risas, «el castillo de mi niña», en referencia a Lady Greta, convertida en musa y alma de este pequeño universo rosa.
El nombre, Entre Burbullas, también tiene su propia historia. Nació años atrás, casi como una fantasía compartida en tono de broma, pero la llegada de su perra terminó dándole sentido. «Lo recordé con mucho cariño y personalidad, como ella. Era perfecto y nunca me planteé otro nombre», recuerda Andrea. Así, lo que empezó como una idea simpática acabó convirtiéndose en una marca con carácter propio.
El salón está especializado en peluquería canina, con una carta de servicios amplia que va mucho más allá del baño. Andrea y su equipo ofrecen cortes, stripping, arreglos de mantenimiento, deslanados, hidrataciones, limpieza de oídos, corte de uñas, higienización y trabajos de fantasía. La filosofía, insiste, no es transformar al perro en algo que no es, sino cuidar su higiene y su imagen sin borrar su esencia.
«Por suerte, los dueños quieren llevarlos guapos de verdad, desde algo chulo o un corte cómodo, sin que el perro pierda su esencia», señala la propietaria. Ese cambio de mentalidad se nota cada vez más en el día a día del salón. La peluquería canina ya no se entiende solo como un arreglo puntual, sino como parte del bienestar del animal.
Andrea también percibe una mayor conciencia sobre el cuidado integral de las mascotas. «Ya no se escucha tanto el “rapado” y se ve más interés en tener a tu perrhijo como tiene que estar», explica. Ese interés se traduce en visitas más regulares, mantenimiento en casa y una relación más respetuosa con los límites de los animales y de las profesionales que los atienden.
Pequeña tienda
Además de peluquería, Entre Burbullas cuenta con una pequeña tienda donde la clientela puede encontrar snacks deshidratados, productos de higiene y accesorios. También hay un rincón especialmente pensado para hacerse fotos: un photocall público que encaja con la estética alegre y mimada del local. «Para hacer o hacerse muchas fotitos», comenta Andrea con humor.

Foto del cumpleaños de Lady Greta. / Cedida
El proyecto se completa con un servicio de guardería canina, dirigido a familias que necesitan dejar a su perro durante unas horas por trabajo, recados o simplemente para favorecer la socialización. Eso sí, siempre con normas y adaptándose a cada animal. «La guardería está pensada para familias que necesitan dejar a su peludo unas horas durante el día o para que socialicen, que al final es lo más importante», explica.
Para Andrea Bernárdez, que un perro se sienta tranquilo no es un detalle, sino una prioridad. Cada animal llega con su carácter, sus miedos y sus tiempos. Por eso, su manera de trabajar parte del cariño y la confianza. «Trabajo mucho desde el cariño. Darles confianza y que el perro salga contento y quiera volver a entrar es lo que me hace recordar por qué elegí este trabajo», asegura.

Diferentes estancias del local. / Entre Burbullas
En Entre Burbullas, Greta sigue estando presente en cada esquina: en el color, en el nombre, en la manera de recibir a los clientes de cuatro patas y en esa idea de que un negocio también puede nacer de una promesa afectiva. La promesa de Andrea a su perra fue devolverle al mundo un poco del rosa que Greta había traído a su vida. En Teis, esa promesa ya tiene forma de salón canino.
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