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Rescatan a 20 animales «entre heces y basura» de una casa de Vigo afectada por un caso de síndrome de Noé: «Ella también nos necesita»

La protectora de Nigrán La Isla de Tali pide ayuda para atender a los perros y cabras retirados y organizar una jornada de voluntariado para devolver la dignidad también a la mujer que los cuidaba

La mujer con algunos de sus perros.

La mujer con algunos de sus perros. / La Isla de Tali

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Marta Clavero

Marta Clavero

«María del Pilar nos abrió las puertas de su casa. Quiso que documentáramos su situación y la hiciéramos pública: solo así, dice, la sociedad podrá entender lo que vive una persona con Síndrome de Noé sin caer en el juicio fácil», explica La Isla de Tali en su web oficial para que la gente entienda el caso de esta mujer, vecina de Vigo, que acudió a la protectora de Nigrán en busca de ayuda.

Dos vídeos en la cuenta de instagram de este refugio multiespecie lindante con el río Miñor relatan qué se encontraron al llegar y la historia de la moradora de esa casa que convivía con tantos animales.

Pero esa convivencia se desarrollaba en condiciones insalubres. La entidad acudió inicialmente para recoger una camada de cachorros, pero terminó saliendo de la vivienda con casi una veintena de animales y, según relata, con «el corazón completamente roto».

En la casa había «perros entre heces, basura, ansiedad y mucho miedo», además de cachorros con garrapatas y madres agotadas y enfermas. De una camada numerosa, solo siete crías habrían sobrevivido a las duras condiciones. En una primera intervención, la protectora retiró 14 animales, que fueron trasladados al veterinario, aunque todavía quedan perros por recoger.

Desde La Isla de Tali subrayan que este caso no responde, a su juicio, a una intención de hacer daño, sino a una situación de soledad, precariedad y enfermedad mental. «Muchas veces no empieza por maldad, empieza por soledad, por falta de medios, por no saber pedir ayuda. Hasta que el amor se convierte en una trampa», explican desde la entidad.

La mujer, que llevaba un año sin agua corriente y recogía agua del río, aseguró que cuidaba a los animales como podía. «Quince perros que yo quiero con el alma; todo el mundo que me conoce sabe que yo me muero por ellos», relató. También reconoció que la situación se le había ido de las manos: «Se me acumularon cosas porque yo no podía con todo, pero doy la cara por ellos. Si los cedo es por ellos, porque no los quiero tener mal».

La protectora describe una realidad marcada por años de abandono, basura, excrementos, ratas y aislamiento. Según la entidad, la mujer había pedido ayuda en varias ocasiones, pero se encontró con insultos, malas contestaciones y rechazo. «Nos preguntó llorando: “¿De verdad nos veis tan mal?”», cuentan desde La Isla de Tali, que insiste en que también ella necesita apoyo.

La responsable de la protectora, Natalia Rodríguez, también educadora social, explica que el síndrome de Noé suele estar relacionado con problemas de salud mental, muchas veces vinculados a cuadros depresivos, y que la persona afectada no siempre es consciente del deterioro de la situación. «Necesitan ayuda, y aquí no se la damos solo a los animales. Ella también nos necesita y vamos a estar a su lado», señala.

Los animales rescatados requieren ahora atención veterinaria, tratamientos, alimentación, esterilizaciones y un proceso de recuperación desde cero. «Ellos ya han sobrevivido demasiado. Ahora les toca empezar a vivir», recalcan desde la protectora.

Jornada de voluntariado en la vivienda

La Isla de Tali pide colaboración ciudadana para afrontar los gastos y preparar una jornada de voluntariado en la vivienda, con el objetivo de retirar basura, mejorar el entorno y ayudar a la mujer a recuperar la dignidad perdida. «No queremos quedarnos solo aquí. Queremos empezar una vida nueva también para ella», afirman.

En el vídeo difundido por la entidad, la mujer agradece la ayuda recibida y muestra su confianza en que todavía pueda cambiar su situación. «Confío en vosotros y confío en la gente buena», dice. Desde la protectora le responden con un compromiso claro: «Te vamos a ayudar».

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