Comportamiento animal
La alegría extrema de un perro al volver su dueño a casa puede esconder estrés
Los expertos matizan que no toda bienvenida efusiva es preocupante, pero recomiendan observar si hay ladridos, destrozos o ansiedad antes de la salida

La clave cuando vuelves a casa y te recibe tu perro está en distinguir entre una bienvenida normal y una respuesta asociada a la «ansiedad por separación». / Envato
Llegar a casa y que el perro salte, mueva la cola o busque caricias suele interpretarse como una muestra de cariño. Y, en la mayoría de los casos, lo es. Sin embargo, cuando esa reacción se vuelve excesiva, nerviosa o difícil de calmar, puede ser una señal de que el animal ha sufrido estrés durante la ausencia de su cuidador.
La clave está en distinguir entre una bienvenida normal y una respuesta asociada a la «ansiedad por separación», un trastorno que aparece cuando el perro experimenta miedo o angustia al quedarse solo o separado de su figura de apego. VCA Animal Hospitals señala que estos perros suelen mostrarse muy excitados cuando el dueño regresa, pero también presentan otros signos durante la ausencia, como vocalizaciones, destrucción, salivación, temblores, rechazo de la comida o inquietud.
Estar pendiente de los síntomas
La ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals) advierte de que los perros con este problema pueden orinar, defecar, ladrar, aullar, morder objetos, escarbar o intentar escapar cuando están solos. La organización también describe que, al volver el cuidador, el animal puede comportarse como si llevara mucho tiempo sin verlo, una reacción que debe interpretarse junto con el resto de síntomas.
No basta, por tanto, con que el perro se alegre. El comportamiento debe preocupar si la excitación va acompañada de señales previas a la salida, como nerviosismo al ver las llaves, el abrigo o el bolso, o de consecuencias al regresar: puertas arañadas, objetos rotos, quejas de vecinos por ladridos o signos físicos de ansiedad. AniCura España recuerda que no todo se explica por ansiedad por separación, ya que también pueden influir el aburrimiento, la falta de estimulación, la frustración, las fobias a ruidos o problemas médicos.
Los especialistas recomiendan no castigar al animal por los destrozos ni interpretar estas conductas como venganza. En casos leves, pueden ayudar rutinas tranquilas de salida y regreso, juguetes interactivos y una adaptación gradual a quedarse solo. En situaciones moderadas o graves, el tratamiento puede requerir modificación de conducta, manejo del entorno y, en algunos casos, medicación pautada por un veterinario o etólogo.
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