Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gales y Escocia vetan las carreras de galgos y reabren el debate en España

La prohibición en dos territorios del Reino Unido aumenta la presión sobre una práctica que en España continúa siendo legal

Carrera de galgos.

Carrera de galgos. / Envato

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marta Clavero

Marta Clavero

El debate sobre el bienestar de los galgos vuelve a ganar fuerza en Europa. Gales y Escocia han aprobado medidas para prohibir las carreras de estos perros, una actividad cuestionada por organizaciones animalistas por el riesgo de lesiones, estrés y abandono. La decisión no implica una prohibición en todo el Reino Unido, pero sí marca un cambio relevante y vuelve a poner el foco sobre España.

Las carreras de galgos consisten en hacer competir a estos animales por velocidad, en pista o en campo, normalmente tras una liebre mecánica o real. En España, esta práctica sigue siendo legal, especialmente en la modalidad de campo, regulada por la Federación Española de Galgos.

La tendencia no es aislada. Nueva Zelanda también ha aprobado el fin de las carreras de galgos, con una prohibición efectiva desde agosto de 2026, tras años de debate sobre lesiones, muertes y bienestar animal en el sector.

En España, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales supuso un avance normativo, pero dejó fuera de su ámbito directo a los perros de caza, rehalas y animales auxiliares de caza. Esta exclusión ha sido criticada por asociaciones animalistas, que consideran que genera una protección desigual para muchos galgos.

Ese vacío legal explica que, pese a los avances en bienestar animal, la situación de estos perros siga siendo objeto de debate. Las entidades de defensa animal denuncian desde hace años problemas relacionados con el entrenamiento intensivo, el confinamiento, el descarte y el abandono tras la temporada de caza o competición.

Un animal rápido y vulnerable

El galgo es una raza seleccionada por su velocidad, resistencia y capacidad de persecución visual. Su anatomía le permite alcanzar grandes velocidades, pero también lo hace vulnerable a lesiones cuando se le somete a esfuerzos intensos y repetidos.

A los riesgos físicos se suman otros factores de bienestar, como el estrés o las condiciones de vida inadecuadas. Por ello, numerosas asociaciones de rescate insisten en que el problema no es solo deportivo, sino también estructural: una cultura que durante años ha tratado al animal como una herramienta.

La prohibición en Gales y Escocia no cierra el debate europeo, pero sí marca una tendencia. Mientras otros países avanzan hacia restricciones más severas, España mantiene una posición intermedia: una legislación reciente y ambiciosa en algunos aspectos, pero con excepciones que afectan directamente a los galgos.

En Galicia

En Galicia hay cultura cinegética y uso de perros de caza, pero las carreras de galgos, sobre todo la modalidad clásica de campo con liebre, están mucho más asociadas históricamente a zonas de la Meseta, como Castilla, La Mancha o Extremadura. La comunidad gallega no es, por tanto, una tierra galguera clásica. La tradición gallega de caza con perros parece más vinculada a otras modalidades como rastro, jabalí, becada, conejo, etc. La Federación Galega de Caza sí muestra una base amplia de caza organizada en Galicia y existen 19.400 cazadores federados y más de 470 sociedades

Tracking Pixel Contents