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Doga: el yoga con perros que refuerza el vínculo y la calma compartida

La disciplina, nacida en Nueva York a comienzos de los 2000, combina relajación, masajes, respiración y vínculo con el animal

El doga es conocido popularmente como yoga para perros

El doga es conocido popularmente como yoga para perros / Envato

Marta Clavero

Marta Clavero

El doga, conocido popularmente como yoga para perros, es una práctica que propone compartir la esterilla con el animal, pero sin convertirlo en un alumno de yoga ni obligarlo a adoptar posturas imposibles. La idea central es otra: crear un espacio de calma entre la persona y su perro a través de respiración, contacto consciente, masajes suaves, estiramientos adaptados y ejercicios de relajación.

La disciplina nació en Estados Unidos a comienzos de los años 2000. Su origen más citado se sitúa en Nueva York, donde la instructora Suzi Teitelman comenzó a practicar con su perro Coali en 2001, después de observar cómo el animal se acercaba de forma natural a su esterilla durante las sesiones en casa.

Lejos de la imagen viral de perros haciendo equilibrios, quienes defienden el doga insisten en que el perro no debe ser forzado. El objetivo es reforzar el vínculo humano-animal, mejorar la comunicación y favorecer un momento de serenidad compartida.

Una sesión puede incluir ejercicios de respiración para el guía, caricias, masajes, movimientos lentos y algunas posturas de yoga en las que el perro participa si quiere, permanece cerca o simplemente se relaja al lado de la persona. La clave, señalan los especialistas, está en observar las señales del animal y detener la actividad si muestra incomodidad, estrés o rechazo.

El auge del doga encaja con una tendencia más amplia: la de actividades que buscan integrar al perro en la vida cotidiana de sus familias, no solo como compañía, sino como parte activa de rutinas de ocio, cuidado y bienestar.

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