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Dormir con tu perro o tu gato: ¿bueno o malo?

Los expertos apuntan que compartir cama con una mascota puede aportar seguridad emocional y reducir la ansiedad, pero también alterar el sueño, agravar alergias o aumentar riesgos en personas vulnerables

¿Dormir con tu peludo es bueno o malo?

¿Dormir con tu peludo es bueno o malo? / Envato

Marta Clavero

Marta Clavero

Dormir con el perro o el gato es una costumbre cada vez más habitual en muchos hogares. Para algunos dueños, tener a su mascota al lado durante la noche aporta compañía, calma y sensación de protección. Sin embargo, la pregunta sigue abierta: ¿es realmente bueno para la salud?

La respuesta, según los especialistas, no es tajante. Un estudio publicado en Scientific Reports analizó la relación entre dormir con mascotas y la calidad del sueño, y concluyó que los efectos pueden variar según la persona, el animal y el contexto familiar.

Entre los beneficios más citados están el bienestar emocional, la reducción del estrés y la sensación de no dormir solo. Para muchas personas mayores, quienes viven solas o quienes tienen ansiedad, la presencia de un perro o un gato puede convertirse en una rutina reconfortante.

Microdespertares

Pero no todo son ventajas. Las mascotas se mueven, roncan, se rascan, ocupan espacio o se despiertan durante la noche. La Sleep Foundation advierte de que estos comportamientos pueden provocar microdespertares y empeorar el descanso, especialmente si el animal es muy activo o duerme dentro de la cama.

También hay que tener en cuenta la higiene. Los animales pueden llevar al dormitorio pelo, caspa, polen, ácaros, pulgas o garrapatas. En personas con asma, alergias, defensas bajas, niños pequeños o pacientes inmunodeprimidos, los expertos recomiendan extremar las precauciones.

La clave está en el sentido común: mantener al animal desparasitado, con sus vacunas al día, lavar con frecuencia la ropa de cama, ventilar la habitación y evitar que duerma en la almohada o bajo las sábanas. Si el descanso empeora, una buena alternativa es colocar una cama para la mascota en el dormitorio, pero fuera de la cama principal.

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