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La Protectora de Animais do Morrazo busca hogares para cerca de cincuenta perros en Moaña

Desde la entidad trabajan para que cada estancia sea corta con cuidados, socialización y abogando por una adopción responsable

La Protectora de Animais do Morrazo un refugio de paso, no un destino final

Pedro Fernández

Pedro Fernández

Pedro Fernández

Cerca de cincuenta perros esperan adopción en la Protectora de Animais do Morrazo, en Moaña, donde la entidad combina el cuidado diario de los animales con su socialización y la búsqueda de hogares responsables. A esta labor suma ahora el apoyo a colonias felinas mediante el método CES (captura, esterilización y suelta) y la reforma de unas instalaciones que buscan adaptarse a nuevas necesidades.

Hay perros que enamoran a primera vista y otros que se vuelven invisibles. «El perfil de perro mayor, con tamaño mediano-grande, es un perro que pasa un poco desapercibido… esos son los que al final van quedando», afirma Lorena Gago, secretaria de la entidad. A ese grupo se suman los perros asustados, los que llegan con traumas y conductas de evitación. «Si no se va trabajando con ellos, ese miedo no se le trabaja y son perros que van quedando», dice. Los animales llegan de muchas formas, «normalmente son rescatados», cuenta. Algunos son «descartes de caza», otros llegan porque sus dueños no pueden seguir cuidándolos y otros aparecen abandonados. La mezcla de estas diversas formas de entrar obliga a la protectora a adaptarse a perfiles de perros muy distintos, desde animales sociables hasta casos marcados por el miedo y la evitación al humano, que suelen ser los casos más complicados de dar salida.

Lana, 8 años rescatada de una perrera en la que vivió muchos años junto a Lorena Gago

Lana, 8 años rescatada de una perrera en la que vivió muchos años junto a Lorena Gago / Pedro Fernández

Por eso, buena parte del esfuerzo se centra en la recuperación emocional y la socialización de los animales. «Aquí trabajamos con ellos, intentamos que salgan de paseo, intentamos darles espacio y tiempo», explica Gago. Es un proceso es lento y acumulativo, pero los resultados compensan el esfuerzo. «Hay muchos perros que han entrado aquí con pánico y hoy por hoy son perros prácticamente normales», relata Gago. Son animales que, con el tiempo, recuperan la confianza: pasean, juegan y terminan integrándose en una familia.

Los paseos son uno de los pilares de ese cambio y, por tanto, una de las principales vías de colaboración para quienes quieren ayudar. La protectora abre de 9.00 a 14.00 horas, de lunes a sábado. «Todos los días hay voluntarios que pueden venir a pasear sin problema», señala la secretaria, previo aviso a la protectora. No se trata solo de ejercicio. «Para ellos, el paseo es salir de la rutina y es algo que les beneficia en todos los aspectos», resume.

A la hora de adoptar, la protectora insiste en una idea: la adopción es un compromiso real. El procedimiento incluye un cuestionario y una entrevista. «Lo hacemos para conocer a la familia y también para orientar», explica Gago. La entidad trata de ajustar cada perfil a cada hogar para evitar frustraciones. «Si eres una persona atlética que hace caminatas, no te voy a dar un perro con problemas cardíacos», ejemplifica. «Y si te gusta la tranquilidad, estar en el sofá viendo la tele, no es óptimo llevar un cachorro», añade, recordando que un cachorro exige actividad, educación y tiempo.

Empiezan con la acogida de gatos

En paralelo, la protectora ha abierto una nueva línea de trabajo con gatos. «Ahora hemos empezado a trabajar también con el método CES: captura, esterilización y suelta», explica. Además, han comenzado a apoyar colonias felinas. «El problema de los gatos es grande. Hay muchos en la calle y parece que se tiene muy asumido, y no se debería asumir», sostiene, al tiempo que defiende que un animal doméstico «en la calle no pinta nada».

En medio de ese crecimiento, la entidad afronta otro reto: el estado de sus instalaciones. «Ahora estamos en obras… Las instalaciones son antiguas y les toca ya un cambio», resume Gago. El objetivo es habilitar un espacio adecuado para gatos y mejorar las zonas de perros, ganando bienestar para los animales y mejores condiciones de trabajo.

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