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La Protectora de Animais do Morrazo, un lugar de tránsito hacia un hogar que a veces se convierte en años de espera

Varios animales de edad avanzada siguen en el refugio confiando en que algún día una familia los quiera adoptar: «Intentamos que sea un sitio de paso, pero no siempre se consigue»

Ney y Rocky esperan un nuevo hogar en la Protectora de Animais do Morrazo

Pedro Fernández

La Protectora de Animais do Morrazo trabaja con el objetivo de que el refugio sea un punto de tránsito y no un destino final, pero no siempre sucede así. Algunos de los perros llevan demasiado tiempo viviendo allí. Los motivos son diversos, pero uno de ellos es que la mayoría son canes de una edad avanzada, algo que suele resultar menos atractivo a la hora de que puedan conseguir un hogar. Es el caso de Rocky, que vivió toda su vida encadenado, y de Ney, que llevaba muchísimos años encerrado en un galpón.

Durante el proceso de adopción, el equipo de la protectora orienta a cada interesado sobre qué perro puede encajar mejor en su hogar. Para ello, realizan un cuestionario con el que conocen a los posibles adoptantes y pueden asesorarles con más precisión. «Cualquier persona puede adoptar», señala Lorena Gago, de la Protectora de Animais do Morrazo, «pero hay que tener dos dedos de frente». Comprender que lo que entra en casa es un animal, no un objeto, y asumir la responsabilidad que implica, además de la paciencia necesaria para afrontar su adaptación a un entorno nuevo. Con este filtro buscan reducir al mínimo las adopciones fallidas y favorecer relaciones largas y satisfactorias. Así, una persona muy activa no debería escoger un perro con problemas cardíacos, y quien busca calma y sofá quizá no sea el hogar ideal para un cachorro o un perro especialmente enérgico.

Rocky es un mestizo mediano de 9 años

Rocky es un mestizo mediano de 9 años / Pedro Fernández

El caso de Rocky

Rocky es un mestizo mediano de 9 años. Pasó toda su vida encadenado pero, como recalca Lorena Gago, es «un perro sociable, alegre y muy obediente». A pesar de su edad mantiene una energía impropia para un perro veterano: «es súper ágil, parece un cachorrón», recalca Gago. En la protectora le tienen un cariño especial y confiesan que cada invierno se les hace especialmente duro verlo allí, sin el calor de una casa. Rocky busca una familia que valore su buen temperamento y su debilidad por los mimos y los paseos.

Ney es uno de los veteranos del refugio con 10 años.

Ney es uno de los veteranos del refugio con 10 años. / Pedro Fernández

El caso de Ney

Ney es uno de los veteranos del refugio: tiene 10 años. Su historia arranca tras pasar «muchísimos años» encerrado en una especie de galpón o gallinero, sin apenas contacto con el exterior. Llegó sin socializar y al principio tuvo problemas de convivencia con otros perros, pero con el paso del tiempo y el trabajo realizado en la protectora, su comportamiento se moldeó. Hoy es un can más centrado en la calma, en su «jubilación», y menos pendiente de conflictos. Aun así, sigue sin encontrar esa familia que lo saque del refugio. «Aquí no es sitio para ningún abuelo», lamenta Gago.

Lana, 8 años. Perra rescatada de una perrera en la que vivió muchos años.

Lorena Gago de la Protectora de Animais do Morrazo junto a Lana. Perra de 8 años rescatada de una perrera en la que vivió muchos años. / Pedro Fernández

Todos ellos se pueden visitar en la Protectora de Animais do Morrazo en el alto de Broullon en Moaña, que actualmente cuenta con entre cuarenta y cincuenta perros esperando una familia adoptiva. Para quienes quieran colaborar, también pueden hacerlo acercándose a pasear a los perros que allí se encuentran, contactando con la protectora con anterioridad. El horario de apertura es de 09.00 a 14.00 horas, de lunes a sábado, o realizando donaciones de material o dinero, además de pudiéndose sumar como voluntarios.

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