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Pulgarcito descubre la Isla de Tali: un primer paseo visto desde los ojos de una cabra enana

Crónica de un primer paseo en la Isla de Tali: el recién llegado conoce a los «isleños» (perros, palomas, gatos, un cerdo con carácter y la imponente Lua) y vuelve a casa con el día aprobado

Así fue la visita de Pulgarcito a La Isla de Tali

LIDT

Marta Clavero

Marta Clavero

Pulgarcito llega a la Isla de Tali (LIDT) como todo un explorador: en brazos, con los ojos muy abiertos y sin una pizca de miedo. Es pequeño como buena cabra enana, pero su mundo se está haciendo enorme a pasos rápidos. «Primer día de Pulgarcito cruzando la isla para conocer al resto de isleños», anuncia Natalia, su cuidadora, decidida a registrar la reacción del nuevo habitante cada vez que se cruza con una especie distinta.

Tiene cerca de dos meses después de que La Isla de Tali la salvase de una muerte casi segura, historia que conocimos en Faro a comienzos de enero. Pero no es una cabra cualquiera. Pulgarcito lleva desde que nació viviendo en casa, «porque necesita atención las 24 horas del día». Ese vínculo se nota desde el primer segundo: el paseo tiene algo de excursión familiar y algo de presentación oficial, como si el recién llegado fuera a conocer a la comunidad completa que sostiene la vida cotidiana en la isla.

La primera parada es también la más imponente: la presentación con la Barbuda y Leonardo. Los perros se acercan con esa mezcla de curiosidad y solemnidad que tienen los animales grandes cuando huelen a criatura nueva. Hay un instante de tensión, pero Pulgarcito sorprende: observa, procesa y se deja querer.

Pulgarcito con los perros.

Pulgarcito con los perros. / LIDT

«Flipando, pero como veis, no tiene nada de miedo porque se crió desde bebé», explica su cuidadora, mientras el pequeño recibe una lluvia de lametazos. «Cuántos besos, cuántos besos». El examen queda aprobado en segundos: perros, superados. Y no solo eso. «Aunque sean gigantes, van a ser tus mayores protectores», le promete.

El palomar, refugio para las que no tenían otra opción

Después de los perros, llega el cambio de escenario: el palomar, un lugar que no es solo un punto del recorrido, sino una declaración de intenciones. Allí viven «sobre todo palomas de la calle que no tendrían otra posibilidad». La isla aparece así como lo que es: un espacio de cuidado y segundas oportunidades.

Pulgarcito mira alrededor como quien entra en una ciudad nueva. Está «flipando», repite la voz que lo acompaña. Entre los sonidos del palomar y el ir y venir de aves, el pequeño mantiene esa atención absoluta de los animales que están aprendiendo a leer el mundo.

Cerca de allí, el relato deja caer otra capa del ecosistema: «por aquí están todos los gatos de inmuno». La isla funciona también como red de protección para animales vulnerables, una comunidad donde cada uno tiene su sitio y su historia.

Fariña y el trío con el que vivirá «24-7»

El paseo continúa con nombres propios: aparece la vaca Fariña, que «contigo se va a portar superbien». En el lenguaje del día a día, esa frase significa lo esencial: el nuevo llegará a un entorno en el que la convivencia está pautada y los vínculos se van tejiendo con paciencia.

Pulgarcito con la vaca Fariña.

Pulgarcito con la vaca Fariña. / LIDT

Y llega una de las claves del día con los de su especie, cabras y ovejas: «Ellos tres, el trío, va a ser con los que convivas 24-7». No es solo un recorrido turístico. Es un proceso de integración. Pulgarcito no está de visita: está entrando en una familia ampliada, una tribu multiespecie con normas y rutinas.

Entre los «isleños» hay también jerarquías claras. Una de las paradas es para la señora Georgina, una cerda presentada con admiración: «Es maravillosa».

Pulgarcito también conoce a quien será su «primo»: Jackie, «igual de sinvergüenza que tú».

Y entonces aparece Lua, una yegua descrita sin duda: «la dueña y señora de la isla». .

Un ritual que se repetirá con buen tiempo

El primer día termina con promesa de rutina: «Esto será lo que haremos cada vez. Com buen tiempo». La Isla de Tali se convierte así en un mapa afectivo que Pulgarcito irá recorriendo por partes, «conociendo a los caballos y al resto de las cabras» en próximas entregas.

Pulgarcito, con sus 'primas' las cabras y las ovejas.

Pulgarcito, con sus 'primas' las cabras y las ovejas. / LIDT

Primer día superado. Y vuelta a casa. Pulgarcito regresa «para casita», con ese cansancio feliz de los animales que han vivido mucho en poco tiempo: han olido, han escuchado, han sido observados y, sobre todo, han sido aceptados.

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