Gusanos en los ojos en perros y gatos: un parásito a vigilar en Galicia
Ourense se ha señalado como una de las zonas endémicas en España y la presencia del insecto vector en provincias como Lugo y Ourense favorece su circulación

Ourense figura como uno de los focos endémicos en España de este parásito. / El Periódico
El problema conocido como gusanos en los ojos en mascotas suele estar causado por Thelazia callipaeda, un parásito ocular que se instala en la conjuntiva y bajo los párpados de perros y gatos. La infección se denomina thelaziosis y puede ir desde una molestia leve hasta complicaciones más serias si no se trata, especialmente cuando afecta a la córnea.
La transmisión no ocurre por contacto directo entre animales, sino a través de un insecto. En Europa, el principal vector es Phortica variegata, una pequeña mosca que se alimenta de secreciones lagrimales. Al posarse en el ojo puede depositar larvas, iniciando la infestación. Este mecanismo explica por qué la parasitosis aparece con más frecuencia en animales que pasan tiempo al aire libre, especialmente en épocas de mayor actividad de insectos.
En Galicia, la cuestión no es teórica. Diversas informaciones y trabajos citados por divulgación científica gallega señalan que los primeros casos en perros en Ourense se notificaron en 2012 y que, desde entonces, el parásito se expandió por el sureste gallego, con detecciones también en gatos y en fauna silvestre (como zorros o lobos) que pueden actuar como reservorio. A esa expansión contribuye Phortica variegata, el vector principal de la enfermedad. En Galicia se ha descrito que esta mosca puede ser muy abundante en provincias como Lugo y Ourense, lo que ayuda a explicar por qué el parásito encuentra condiciones para mantenerse y propagarse.
No confundir con una conjuntivitis
Los signos más habituales se confunden con una conjuntivitis: ojo rojo, lagrimeo persistente, legañas, picor o dolor con rascado, y a veces molestia con la luz. Si el cuadro se prolonga, pueden aparecer queratitis o úlceras corneales, con riesgo de afectar a la visión. Por eso conviene consultar si el ojo no mejora, si los síntomas reaparecen o si el animal muestra mucha incomodidad.

Thelazia en perros. / El Periódico
El veterinario puede detectar los parásitos mediante una exploración ocular cuidadosa y el tratamiento suele combinar retirada de los gusanos visibles y antiparasitarios eficaces, además de abordar la inflamación o lesiones asociadas. La prevención pasa por mantener una desparasitación externa e interna adecuada según pauta profesional, vigilar síntomas oculares persistentes y, cuando sea posible, reducir la exposición a insectos en los periodos de mayor actividad. En la mayoría de casos, con diagnóstico temprano, la evolución es favorable.
