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¿Se fijan los gatos en la raza para aparearse? Así funcionan el celo y cómo evitar cruces

El amor felino no entiende de pedigrí: manda el olor, el celo y la oportunidad

Gatos alimentados en la calle.

Gatos alimentados en la calle. / FDV

Marta Clavero

Marta Clavero

En la reproducción felina hay una idea que se repite: que los gatos eligen como lo haríamos los humanos. Pero, en realidad, la raza suele importarles poco. En su mundo manda el olfato, la información que dejan las feromonas y el comportamiento del momento: quién está en celo, quién tiene acceso y quién resulta más convincente. La comunicación por olor es una pieza clave para identificar individuos y contextos sociales.

Lo que de verdad influye en el flechazo

Los gatos no clasifican por persa, siamés o común europeo. Lo que más pesa es si la hembra está receptiva y qué señales químicas y conductuales recibe. En la práctica, durante el celo una gata puede aparearse varias veces en pocos días e incluso con más de un macho, algo que no solo es posible, sino relativamente habitual.

Además, el sexo felino es rápido y repetido: el apareamiento puede durar uno o dos minutos y repetirse varias veces en poco tiempo. Y aquí está la clave biológica: las gatas suelen ser ovuladoras inducidas, es decir, la ovulación se activa por el propio apareamiento; de hecho, muchas necesitan varias montas en 24 horas para que ocurra.

Otra consecuencia curiosa de este sistema es que una camada puede tener padres distintos: como el esperma puede sobrevivir varios días y la gata acepta varias cópulas, los cachorros de una misma camada pueden no ser del mismo padre.

Cómo controlar las relaciones sexuales sin dramas en casa

Si el objetivo es evitar camadas no deseadas, la medida más eficaz es la esterilización/castración, y no hay un beneficio demostrado en esperar al primer celo para hacerlo: la recomendación general es hablarlo con el veterinario y decidir el mejor momento según el animal.

Cuando hay un celo en casa (hembra y macho enteros), lo que funciona es la gestión práctica:

  • Separación física real (habitaciones distintas y puertas cerradas).
  • Cero escapadas: en celo aumentan los intentos de fuga.
  • Supervisión: la monta puede ocurrir en un descuido breve, precisamente porque es muy rápida.

¿Y los anticonceptivos para cortar el celo? Existen tratamientos hormonales, pero no son un atajo inocuo: entidades veterinarias advierten de posibles efectos adversos (por ejemplo, diabetes, piometra y problemas mamarios), así que solo deben considerarse con criterio veterinario y en casos muy concretos.

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