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¿Es peligroso besar a tu mascota? Lo que dice la ciencia sobre los lametones en la cara

Para la mayoría de personas sanas el riesgo es bajo, pero el contacto de saliva con mucosas o lesiones en la piel puede facilitar infecciones, sobre todo en niños pequeños, mayores e inmunodeprimidos

Dueña besa a su perro.

Dueña besa a su perro. / Marta G. Brea

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M. C.

Besar a un perro o a un gato, especialmente en el hocico, es una muestra de afecto muy extendida, pero también una práctica que plantea dudas sanitarias.

La evidencia médica apunta a una idea central: no se trata de un peligro constante, aunque sí existe un riesgo evitable en situaciones concretas.

La boca de los animales alberga bacterias que suelen ser inofensivas para ellos y que, en humanos, rara vez causan problemas; cuando los causan, suele ser porque encuentran una puerta de entrada clara: labios, nariz u ojos, o una herida, una grieta, un eccema o una zona irritada.

Entre los microorganismos que más se citan en este contexto figuran Capnocytophaga (presente en perros y gatos y asociada a infecciones poco frecuentes pero potencialmente graves en personas vulnerables), Pasteurella (relacionada con mordeduras y arañazos, y también con el lamido de piel dañada) y, en el caso de los gatos, bacterias vinculadas a la conocida enfermedad por arañazo, que pueden transmitirse si el animal lame una herida abierta.

Los expertos subrayan que el problema suele ser menos dar un beso y más dónde y cuándo se produce el contacto: permitir lamidos en la cara o sobre lesiones cutáneas aumenta el riesgo, mientras que acariciar al animal y lavarse las manos antes de comer lo reduce de forma notable.

Precauciones

Las precauciones se recomiendan especialmente en hogares con personas inmunodeprimidas, bebés, ancianos o pacientes con enfermedades crónicas, así como cuando hay heridas recientes o dermatitis. La pauta práctica es sencilla: evitar besos en la boca, impedir que la mascota lama labios, nariz u ojos, no permitir lamidos en heridas, mantener vacunación y desparasitación al día y extremar la higiene tras manipular heces o arena.

Si hay mordedura, arañazo profundo o un lamido directo sobre una herida que después se inflama, duele, supura o da fiebre, conviene consultar, porque aunque los casos graves son infrecuentes, el margen de seguridad está en actuar pronto.

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