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Se busca acariciador de mascotas: el trabajo soñado para los amantes de los animales ya es una realidad

Desde una oferta llamativa en Estados Unidos en 2018 hasta la creación de una nueva figura profesional recientemente en Italia, la idea de recibir un salario por dar mimos a mascotas está empezando a tomar forma

¿Te imaginas tener una nómina por acariciar perros?

¿Te imaginas tener una nómina por acariciar perros? / Marta G. Brea

Marta Clavero

Marta Clavero

Recibir un salario por acariciar animales suena a sueño para muchos amantes de las mascotas. Sin embargo, en distintos puntos del mundo esta idea se ha ido convirtiendo en realidad, desde restaurantes dog-friendly en Estados Unidos hasta clínicas veterinarias en Italia, pasando por figuras tan llamativas como los acariciadores de pandas en China.

En 2018, la cadena de restaurantes dog-friendly MUTTS Canine Cantina, en Texas, saltó a los titulares al anunciar un puesto de trabajo muy particular: pagar 88 euros la hora a una persona cuya principal función era acariciar perritos. El local, pensado para que los clientes pudieran acudir con sus mascotas, habilitó un espacio específico para que los perros recibieran masajes, mimos y compañía mientras sus dueños disfrutaban de la comida con total tranquilidad.

El candidato ideal debía ser un auténtico amante de los animales, especialmente de los perros, y tener «habilidades para acariciar cachorros». La empresa incluso llevó a cabo el proceso de selección a través de Instagram: los aspirantes tenían que subir un vídeo acariciando cachorros. Aquel anuncio se hizo viral como el «trabajo soñado» para cualquier dog lover.

Reciente oferta en Italia

Hoy, esa idea de profesionalizar el cariño y la atención hacia los animales vuelve a la actualidad, esta vez en Europa. En Traviano, en la provincia de Lecce (Italia), la clínica veterinaria del Salento ha creado la figura del operador del bienestar animal, un perfil profesional cuyo objetivo es cuidar no solo la salud física de las mascotas hospitalizadas, sino también su bienestar emocional y sensorial.

La labor de estos operadores se centra en perros y gatos ingresados en la clínica. Su trabajo consiste en ofrecerles atención constante, presencia, caricias y juego, para que no vivan episodios de estrés durante su estancia. El personal seleccionado deberá pasar ocho horas al día interactuando con los animales, acariciándolos y acompañándolos, contribuyendo así a reducir su ansiedad y a reforzar el vínculo entre humanos y mascotas.

Antes de poder desempeñar estas funciones, los futuros operadores del bienestar animal deben completar una formación específica. El programa, que se desarrolla hasta junio de 2026, está dividido en diez módulos con clases teóricas y prácticas. Incluye contenidos sobre comunicación no verbal, gestión del estrés animal y normas de higiene, entre otros aspectos esenciales. Además, contempla 150 horas de prácticas en la propia clínica para aplicar todo lo aprendido y conocer de primera mano lo que supone trabajar a diario con animales hospitalizados.

Esta nueva figura profesional podría resultar especialmente relevante no solo en clínicas veterinarias, sino también en refugios y servicios de cuidado a domicilio, donde el componente emocional y el manejo del estrés animal son cada vez más valorados.

No se trata de un fenómeno aislado. En China existe desde hace años una figura muy similar: los acariciadores de pandas, personas encargadas de ofrecer atención, contacto físico y estímulos positivos a estos animales en centros especializados. Y en España, aunque con menos nombre oficial, también hay perfiles que aportan apoyo emocional a las mascotas, como los paseadores de perros y los cuidadores a domicilio, que no solo se encargan de cubrir sus necesidades básicas, sino también de proporcionarles compañía, juego y cariño.

Desde los cachorros de Texas hasta los perros y gatos italianos, pasando por los pandas chinos y las mascotas españolas, la tendencia parece clara: el bienestar emocional de los animales gana peso y, con ello, acariciar, jugar y acompañar se consolidan poco a poco como tareas profesionales con nombre y espacio propio en el mercado laboral.

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