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Un vigués comparte fotos de la salvaje muerte de una paloma que apareció colgada del cuello desde una ventana de su edificio

El hombre, que solía alimentar a 'Piquito Torcido' en su alféizar, apunta a la persona que vive en el piso inferior al suyo: «Habíamos tenido algún desencuentro con el vecino de abajo por el tema»

La paloma apareció colgada en el alféizar de un edificio en Valladolid.

La paloma apareció colgada en el alféizar de un edificio en Valladolid. / David González

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Marta Clavero

Marta Clavero

'Piquito Torcido'. Así llamaba David y su familia a un ave que le costaba alimentarse, precisamente por ese defecto que tenía en su boca. «Era una paloma a la que, por su minusvalía, le ayudábamos, dándole de comer en nuestra ventana», apunta este vigués afincado en Valladolid en una publicación que subió este jueves a su perfil de Facebook.

El gallego hace referencia a su asidua visitante, después de encontrarse con una terrible imagen en la fachada de su edificio, tras volver a casa este pasado miércoles: «Hemos tenido algún desencuentro con el vecino de abajo por este tema, y ayer, al llegar del trabajo, me encontré esta escena tétrica de una paloma colgada de su ventana; se me ha partido el alma al subir estas fotos, que me recuerdan a nuestra pobre Piquito Torcido», comenta David.

Esta imagen de los atroces hechos fue la que se encontró David al regresar este pasado miércoles a su domicilio en Valladolid.

Esta imagen de los atroces hechos fue la que se encontró David al regresar este pasado miércoles a su domicilio en Valladolid. / David González

Los hechos han sido compartidos en el grupo de esta red social 'Ayudando a volar', que, con cerca de 20 mil seguidores, se creó en su día «para ayudar a todas las aves, principalmente, a palomas, tórtolas, gorriones, vencejos, cotorras, etc. por ser las más habituales que nos llegan. Igualmente, intentamos ayudar a otras especies o dar pautas de cualquier ave que necesite ayuda, esté donde esté, derivándola a personas con experiencia o a centros y asociaciones de garantía».

El relato del gallego, miembro de este colectivo de apoyo a las aves, no termina ahí y es que el hombre consigue descolgar al animal para confirmar finalmente que era su invitada habitual la que habían matado de manera salvaje: «Hice un gancho con una extensión para descolgarla de ahí y cuando la recogí del suelo, pude comprobrar que era nuestra querida amiga Piquito», se lamenta.

«Desde ayer estamos destrozados y sin saber muy cómo actuar, pero no puede salir ileso de este acto tan despreciable. Cosas como ésta no se pueden permitir, no puede quedar sin castigo...», concluye devastado, el hombre en su publicación, que ha tenido centenares de reacciones de indignación y repulsa. David comenta en una de esas respuestas su intención de denunciar al presunto autor del atroz episodio.

«Estamos viendo de denunciarlo por dos vías, una por maltrato animal y otra, contra nosotros por intimidación y daños morales. Estoy dispuesto a gastarme el sueldo en abogados aunque sea», promete David.

Qué dice la Ley

Con la entrada en vigor de la Ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales, surgen nuevas cuestiones respecto a cómo actuar en el supuesto de que, determinados animales –no domésticos- entren en nuestra casa. La norma ha introducido un importante cambio en el Código Penal, ya que sustituye la denominación de 'animal doméstico' por la de'animal vertebrado': todo aquel que tenga huesos y un esqueleto articulado o espina dorsal -ratas, palomas, ratones, gaviotas...-. Consecuentemente, en virtud de esta nueva ley, golpear lesionando a un animal vertebrado o matarlo se penaría con prisión y/o multa, condenas que pueden alcanzar entre seis a dieciocho meses de cárcel, y/o multas de dieciocho a veinticuatro meses.

La pena sería mayor si se produce algún agravante, como es el caso de la utilización de armas, objetos o métodos peligrosos para el animal, con ensañamiento, actuaciones de violencia ante menores, y cuando se cause al animal la pérdida de un sentido o un órgano principal. Si se confirmaran los hechos que relata este vigués residente en Valladolid, el caso podría encajar en alguno de los agravantes descritos.

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