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¿Por qué se dice que los gatos tienen 7 vidas?

Hasta 9 oportunidades vitales le adjudican al felino doméstico en otras zonas del mundo en la que se estila este archiconocido mito

¿Por qué se dice que los gatos tienen 7 vidas?

¿Por qué se dice que los gatos tienen 7 vidas? / FDV

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M. C.

El mito de que los gatos tienen 7 vidas hace referencia a que estos ánimales son tan ágiles y rápidos, que logran escapar de peligros que otras especies no serían capaces de esquivar.

Es como si tuvieran unas cuantas vidas extra, más concretamente seis (8 en otros países, como los anglosajones), lo que, obviamente, no es cierto.

En 1987 se llevó a cabo un estudio en Nueva York en el que se demostró que el 90% de los gatos que se había precipitado de un edificio alto había sobrevivido.

El estudio se realizó a partir de más de 130 felinos que ingresaron a una clínica veterinaria de emergencia tras haber sufrido una caída desde una gran altura. De los milagrosos supervivientes solo un 37% necesitó tratamiento de emergencia para seguir con vida. Uno de ellos se precipitó desde 32 pisos al suelo: se partió un diente y sufrió un colapso pulmonar. A las 48 horas ya estaba de vuelta en casa.

Este tipo de hazañas son las que han dado alas al famoso mito -falso- de que los gatos tienen siete vidas o nueve.

Caer de pie

Es otro de los atributos, este real, que se le atribuyen a los gatos. La capacidad de los felinos domésticos para descender en el aire con las patas hacia abajo y sobrevivir a las caídas desde grandes alturas ha desconcertado a los científicos durante bastante tiempo. Esa habilidad para caer de pie es a su reflejo de enderezamiento. A alturas moderadas, generalmente entre 1,5 y 6 metros, tienen tiempo suficiente para reaccionar y ajustar su posición

En última instancia, los físicos se dieron cuenta de que el secreto del giro del gato en el aire estaba escondido en la mecánica de un cuerpo que se deforma con un momento angular variable, cuyas leyes usa el gato, de manera correcta, doblando la espalda.

La supervivencia de un gato antes descrita que cae desde una altura de 32 pisos resulta asombrosa, si comparamos la misma situación para un humano: las posibilidades de morir de una persona aparecen a partir del tercer piso, y en el quinto piso ya se vuelven muy grandes.

El físico John Challis, de la Universidad de Pensilvania estudió tres variables: la aceleración al caer desde una altura, la absorción de impactos de las patas al contacto con la superficie, y la fuerza de los huesos y las articulaciones de un gato. Descubrió que el sistema musculoesquelético de los gatos, en promedio, experimenta cargas menos específicas durante una caída en comparación con animales más grandes, como los humanos.

El autor concluye que una combinación de la reducción de la velocidad de aterrizaje debido a la aerodinámica, unida a las propiedades de resorte de las patas del gato y a la relación entre la masa del cuerpo y el diámetro del hueso, le dan al gato la capacidad de sobrevivir a caídas desde grandes alturas.

¿Por qué siete o nueve vidas?

El número 7 siempre ha sido considerado desde la antigüedad una cifra mágica, un número de buena suerte. Y si hay algún animal que tenga tanta suerte para escapar de situaciones peligrosas ese es el gato. De ahí que se le adjudicase esta esotérica cifra. En culturas latinas, el siete mantiene ese punto de simbología: si se rompe un espejo, tendrás siete años de mala suerte; los días de la semana son siete, las notas musicales también, igual que los pecados capitales, las maravillas del mundo o el número de arcángeles.

En los países anglosajones, sin embargo, los gatos tienen nueve vidas. En este caso la respuesta se encuentra en la mitología egipcia: Ra (el dios solar) viajó a los inframundos adoptando la forma de un gato y se dotó de nueve vidas, una por cada deidad. Como el gato era considerado un animal sagrado en el Antiguo Egipto y teniendo en cuenta sus sorprendentes habilidades para burlar la muerte, se creó el mito de que tenía nueve vidas, como clara referencia al dios Ra.

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