Entrevista | Antía Pinal Ganadora de «La Voz 2025»
«No soy una persona de grandes aspiraciones; con poco soy feliz»
Antía Pinal aún trataba de asimilar ayer su victoria en «La Voz 2025». La joven viguesa, de 20 años, estudiante de Arquitectura y cantante callejera, que perdió a su hermana hace tres años, afirma que está viviendo un sueño. Del concurso se lleva experiencia, grandes amigos y el cariño del público.

La viguesa Antía Pinal, durante una actuación en el concurso de talentos. / FdV
-¿Qué significa para usted ganar «La Voz 2025»?
-Para mí es como si me hubiese tocado la lotería. Todo lo que estoy viviendo es como un sueño del que quizá mañana me despierte. Lo siento así, como una lotería, porque todos cantamos muy bien y que gane uno u otro depende un poco de la suerte. También de que la gente que me quiere estuvo ahí haciendo campaña a tope. Se lo debo todo a ellos.
-¿Cómo está viviendo todo el cariño recibido?
-Es algo súper bonito. Además, ese cariño viene de muchos sitios: de la calle, de haber cantado allí; de mi instituto, de un conserje que es maravilloso con el que hice muy buen vínculo y que me ayudó desde allí; de gente de Andalucía, porque tenemos un grupo de ayuda mutua y también colaboraron; y, claro, de Vigo, por ser gallega. Me encanta que haya representación gallega. Al final la campaña se hizo muy grande y el apoyo vino de todos lados.
-¿Cuándo comenzó a cantar en la calle y por qué?
-Fue en septiembre del año pasado. En marzo de 2024 vi a una chica cantando en la calle en Vigo, se llama Ani, es argentina. Siempre me había hecho ilusión cantar en la calle; cada vez que veía a alguien le preguntaba: «¿Puedo cantar contigo?», porque me hacía ilusión compartir con la gente la música. Entonces, le pregunté cómo funcionaba todo y me explicó el equipo que tenía: el micrófono, la guitarra…, pero era muy caro. Así que decidí trabajar. Ese verano trabajé en un estanco, gané el dinero y me compré el equipo. También di clases particulares para ganar algo más. Mi madre me decía que estaba loca por gastar medio sueldo en eso, pero me salió genial. Empecé a cantar en septiembre y fue maravillosamente bien. Además, eso me permitía esta sola, que es algo que me encanta. Con lo que gané cantando en la calle me compré un iPad para la carrera y me pagué clases de canto, que eran caras. Y ahí pensé: «Ahora, el programa», porque siempre me han encantado los programas de la tele, desde pequeña. Nunca me creí que lo conseguiría a la primera, y menos llegar tan lejos.
-Ahora que tiene la oportunidad de grabar un disco, ¿qué planes tiene? ¿Cree que podrá compaginar su carrera musical con los estudios de Arquitectura?
-No tengo ni idea. Por lo menos acabaré tercero, que es el curso que estoy haciendo ahora. Las asignaturas de este cuatrimestre las termino seguro. No me he currado tres meses para dejarlo ahora. Ganar el concurso es un gran cambio.
-¿Su sueño siempre ha sido dedicarse a la música?
-No soy de esas personas que lo tienen todo clarísimo. Le doy muchas vueltas a todo. Me encantaría dedicarme a la música porque me gusta mucho, pero Arquitectura también me mola. Soy de las personas que solo necesitan un mínimo de dinero para ser felices; no tengo grandes aspiraciones ni grandes sueños.
«Todo lo que estoy viviendo es un sueño del que tal vez mañana despierte»
-¿Cómo recuerda su paso por las audiciones?
-Con nervios al principio. Canté casi la última, y yo me pongo muy nerviosa, pero estaba tan desesperada de esperar que cuando me tocó estaba feliz. Pensé: «Por lo menos voy a cantar». Ahí ya cero nervios, con ganas de disfrutar. Además, cuando algo lo llevas muy estudiado vas más tranquila. Yo repaso mucho: la letra, la afinación… Hay un coach vocal que te ayuda y te da confianza. Así vas segura.
-¿Es muy distinta esa Antía de la que ganó el concurso?
-Sí. Soy más consciente de todo: del público, de la cámara, del escenario. Piso con más fuerza, me muevo más. Y lo de los nervios es increíble. Jamás pensé estar tan tranquila ahí arriba.
-¿Cómo ha sido su relación con el resto de concursantes?
-Maravillosa. Es lo mejor del programa. Hubo cero competencia insana. Me llevo amigos de ahí, sin duda. De hecho, ahora mismo estoy de viaje con uno.
-Hace tres años perdió a su hermana Uxía. ¿Cómo le ha acompañado su recuerdo en todo este proceso?
-La siento como si lo estuviera viendo todo. No sé explicarlo: me acompaña desde el alma. En el primer tema que canté en las audiciones a ciegas, «Confieso», desde luego. Es una canción que mi madre conoció gracias a mi hermana. La canción está hecha para ella. Empezar el programa con esa canción fue muy bonito.
-¿Cómo es compartir escenario con artistas como Ana Torroja?
-Compartir escenario con alguien así es estar en una nube. No llegas a asimilarlo. Lo comparo un poco con el duelo: eres consciente de lo que está pasando, pero a la vez no te lo crees. Es una sensación muy rara, muy intensa.
-¿Esta la primera vez que se presentaba a un concurso?
-No. Me presenté a «Operación Triunfo 2023» y no pasé ni la pegatina. En «OT 2025» sí me la dieron y en el segundo casting también canté «Confieso».
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