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«Victoria Eugenia en España siempre se sintió despreciada»

«Fue una mujer interesantísima, con una vida personal muy trágica»

Marisa de Dios

Madrid

La actriz y cantante Kimberley Tell nació en Lanzarote, pero su padre es danés y su madre, británica. Por eso daba tan bien el perfil para interpretar a la protagonista de «Ena», la serie de La 1 de TVE que rescata la historia olvidada de la reina Victoria Eugenia de Battenberg, la esposa de Alfonso XIII y bisabuela de Felipe VI. Al final de su vida, ya viviendo fuera de España, «contó que siempre se sintió despreciada y que nunca fue aceptada ni querida».

¿Usted conocía su historia?

Me da vergüenza decirlo, pero no conocía nada acerca de la vida de esta mujer. De hecho, le preguntaba a mis amigas y a gente de mi alrededor y tampoco sabían nada. A veces escuchas su nombre por temas anecdóticos, como cuando la reina lleva una joya que fue suya, pero poco más. Fue una mujer interesantísima, con una vida personal muy trágica, que formó parte de una de las etapas más convulsas de nuestra historia reciente, que fue un detonante de todo lo que vino después.

Ella se casó por amor.

Creo que sí. Ena vivió al inicio ese cuento de hadas, una historia de amor que le duró poco. Ni siquiera era ella la candidata original del rey, porque él quería casarse con su prima, que lo rechazó. Cuando conoció a Ena, las cartas muestran que estaban realmente enamorados. Pero desde el inicio todo fue muy difícil: tuvo que renunciar a su religión, su país la trató como una traicionera y hasta le quitaron la nacionalidad inglesa. Llegó a un país nuevo, del que ni siquiera hablaba el idioma, donde también desconfiaban de ella, y encima el día de su boda le ponen una bomba. Luego la historia de amor se fue apagando: Alfonso solo se acercaba para intentar tener un hijo varón sano.

Pilar Eyre dice que el país «nunca la quiso». ¿Está de acuerdo?

Sí. Ella misma lo dijo: al final de su vida, ya viviendo fuera de España, contó que siempre se sintió despreciada y que nunca fue aceptada ni querida. Eso, en sus propias palabras. Y es evidente por cómo la trataban en la corte: la humillaban, se reían de las infidelidades del rey, incluso las justificaban. Tuvo que ser muy difícil estar en su piel y sentirse tan sola, porque le costó mucho hacerse un círculo cercano de amigos.

Fue una mujer moderna...

Fue educada en un país ligado a la modernidad, al progreso, el país de la Revolución Industrial, con una monarquía constitucional. Y de repente llegó a una España mucho más tradicional y conservadora. Hay anécdotas llamativas: hacía deporte, fumaba, nadaba en el mar… y eso era un escándalo.

También está su papel clave en la Cruz Roja española.

Sí. La profesionalizó. Hasta entonces la llevaban monjas, y ella creó el cuerpo de damas enfermeras. Para ella ese fue su legado más importante en España.

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