El fundador de Facebook se autorregala un superyate de 300 millones e intenta atracar de incógnito en Mallorca

En su afán por no llamar la atención, Mark Zuckerberg acabó infringiendo las leyes marítimas en su primera travesía por el Mediterráneo a bordo de su espectacular barco 'Launchpad"

El 'Launchpad', atracado en el Club de Mar de Palma

El 'Launchpad', atracado en el Club de Mar de Palma / Manuel R. Aguilera

K. B.

Los problemas que "sufren" los multimillonarios son de lo más variopintos. Muchos están relacionados con su popularidad incluso si esta engorda su fuente de sus ingresos. Así que aprovechan cualquiera de los numerosos recursos que tienen a su alcance para disfrutar de la vida tanto como se lo permitan su enorme riqueza pero pasando desapercibido. No vaya a ser que se piense que les gusta presumir de lo mucho que tienen. Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook y presidente de la gigante corporación Meta que además incluye Instagram, encajaría en ese perfil. Es lo que cabe interpretar después de estrenar su superyate, el 'Launchpad', una criatura náutica de más de 100 metros de eslora, en aguas baleares.

Botado en mayo por el exclusivo astillero holandés, Feadship -el mismo que construyó el último megayate de Amancio Ortega, 'Valoria B'-, Mark Zuckerberg ha elegido las aguas de las Pitiusas para la primera travesía de ocio de su extraordinario navío. Los 118 metros de eslora por 15 de manga del 'Launchpad' ("plataforma de lanzamiento", en inglés) derrochan el máximo nivel de lujo en el mar, según las webs especializadas en el sector.

Azul y blanco, con tres cubiertas y un helicóptero rojo a popa, tiene capacidad para alojar 24 invitados en sus esquisitas suits. El diseño interior corrió a cargo de la prestigiosa firma Zuretti mientras que el aspecto exterior es obra de Espen Øino International. Lleva una dotación de 48 tripulantes, alcanza una velicidad de 21 nudos y tiene autonomía para navegar si parar hasta 3.000 millas

La acción ilegal de Zuckerberg se multa en España con 20.000 euros

Por este espectacular barco, el empresario norteamericano pagó 300 millones de dólares. Fue el autorregalo que se hizo por su 40 cumpleaños, efemérida que celebró a bordo cuando embarcó por primer vez en 'Launchpad' estando atracado en Panamá, hacia donde partió al poco de salir del astillero de los Países Bajos. Pero lo que Zuckerberg pudo conseguir en el país centroamericano, la discreción que tan obsesionado tiene a quien amasó su fortuna brindando al mundo un portal donde todo el mundo se expone y lo comparta, en su primera parada en el Mediterráneo ha fracasado. .

El "Launchpad", navegando por un canal de Holanda después de abandonar el astillero Feadships. En el recuadro, Mark Zuckerberg.

El "Launchpad", navegando por un canal de Holanda después de abandonar el astillero Feadships. En el recuadro, Mark Zuckerberg. / @Hette Kloosterman (Marine Traffic)

Hasta el punto de cometer una supuesta ilegalidad. Como revela la Luxury Launches, el Launchpad navegó desde Floridad hasta Palma de Mallorca sin conectar el AIS, el sistema de posicionamiento satelital que ubica e identifica al barco en tiempo real y en cualquier parte del mundo. Su activación es obligatoria. La Organización Marítima Internacional (OMI) solo permite excepciones puntuales, para barcos de guerra o medios náuticos desplegados en misiones de guerra.

No es el primer rico famoso que apaga el AIS de su hotel flotante para no llamar la atención y pasar de incógnito allí donde atraca. Pero es una práctica que entraña un riesgo tanto para la tripulación del propio barco y como para el resto del tráfico marítimo. La legislación española contempla sanciones de hasta 20.000 euros por desconectar este sistema durante la navegación.

Claro que pagar esta multa representa una minucia para uno de los hombres más adinerados del planeta, con una fortuna estimada por Forbes en unos 177.000 millones de dólares (164.637 millones de euros). Aun así, parece que la ilegalidad duele más en la imagen del empresario que en su bolsillo, por lo que, al menos entre ayer y hoy, el flamente superyate de Mark Zuckerberg volvía a reconectar su localizador desde el muelle balear.