"Hoy a empezar a subir cosas despidiendo este año, como hago siempre. Pero esta vez de manera diferente ya que este año para mí, ha sido muy distinto al resto". Así comenzaba su post en Instagram Aida Domenech, más conocida en redes sociales como Dulceida, una publicación en la que ha querido condensar lo intenso y duro de este años mostrando algo poco común en los perfiles de internet: lágrimas y no precisamente de felicidad.

Sin duda Dulceida, que vive un momento brillante a nivel profesional y que muestra frecuentemente lo bien rodeada de amigos que se encuentra, ha atravesado momentos sumamente convulsos a lo largo de este 2021. El año comenzaba como el de todos con la incertidumbre generada por la pandemia por coronavirus pero ella además ha tenido que hacer frente a la muerte de su abuela, un pilar fundamental de su vida. Por si esto fuese poco, a mediados de año comunicaba la crisis que estaba atravesando con su pareja, Alba Paul, una ruptura que se consolidaba el pasado mes de octubre.

"Empezó mal, por el covid, por las pérdidas de seres queridos y todo lo que me ha pasado este verano. Pero como siempre, de todo intento sacar el lado bueno, que a parte del aprendizaje, son todos los momentos de luz que he tenido, las personas que he tenido a mi lado y lo que me han hecho sonreír. He llorado mucho en algunos momentos, pero también he sido muy feliz en otros", cuenta con sus propias palabras la influencer para acompañar un carrusel de siete impactantes imágenes en las que se ve su rostro bañado en lágrimas.

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También ha reconocido sin tapujos la necesidad de pedir ayuda para mantener su salud mental en forma -unas circunstancias que la llevaron a incluso apartarse temporalmente de las redes sociales-. Como sabéis, he empezado a ir a terapia y a compartir con vosotros momentos tristes, he aprendido a reconocer que puedo estar mal y tener ansiedad y he agarrado con fuerzas esos abrazos cuando más los necesitaba.

Dulceida concluye este arrebato de sinceridad insistiendo en que a través de las redes sociales trasciende un mínimo porcentaje de la vida real de las personas y que, sin embargo, "todos lloramos, todos tenemos problemas, todos nos hemos sentido perdidos alguna vez y eso nos hace aprender y ser más fuertes. Estas fotos que veis, se las mandaba a mis amigos (muchas veces entre risas) cuando me preguntaban que tal estaba en mis momentos malos, que los tengo, como todos. Y no pasa nada, son parte de nosotros. Me da un poco de vergüenza subir esto, pero igual que os enseño mi día a día, mis looks y las partes bonitas, creía importante mostrar esta parte".