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Faro de Vigo

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RELEVO EN INDITEX

El 'Verano Azul' de Marta Ortega

Así fue como la nueva presidenta del gigante textil encontró su primer amor

Sergio Álvarez Moya y Marta Ortega, en el verano de 2001, en Gijón

Estaban charlando. Él comía un helado de lima y ella lucía un moño despeinado. Era el año 2001, en el hipódromo asturiano de Las Mestas. Esa imagen, que publicó LA NUEVA ESPAÑA, fue una de las primeras de Marta Ortega, hija de Amancio Ortega –fundador del Grupo Inditex, gigante español de la moda–, en Gijón. Con el tiempo, la foto ganó valor: el chaval del helado de lima era el avilesino Sergio Álvarez Moya, jinete profesional, ahora exmarido de Ortega y padre de su primer hijo.

Han pasado veinte años desde aquellos veranos tranquilos de competición en Asturias. El consejo de administración del Grupo Inditex nombró ayer a Marta Ortega nueva presidenta de la empresa, con efectos a partir del 1 de abril de 2022. Sustituirá a Pablo Isla al frente de un imperio valorado en 87.000 millones de euros. “Nunca hizo ninguna ostentación”, apuntan todos los que coincidieron con ella. Costaba conocerla, pero cuando Marta Ortega sabía que pisaba en tierra firme era una gran amiga. Se alegran del nombramiento.

En Gijón, sí. Pero el relevo de la cúpula de Inditex –que incluye también el nombramiento de Óscar García Maceiras, hasta ahora secretario general y del consejo, como consejero delegado– ha sido polémico: el grupo perdió 5.600 millones en Bolsa solo unas horas después de que se hiciera público. “Tiene cualidades muy buenas. Para empezar, era una chica muy humilde”, apunta una gijonesa que compartió con Ortega parte de la juventud.

Marta Ortega empezó a frecuentar Gijón cuando era una adolescente. Entonces conoció a Sergio Álvarez Moya y a otros jóvenes ligados al mundo de la hípica. “Le apasionaban los caballos”, afirmaron. Una de aquellas amigas de Las Mestas es Ana Palacios, presidenta de la Federación Hípica del Principado de Asturias. “Ha pasado ya mucho tiempo, pero recuerdo que era una chica normal”, afirma.

La nueva presidenta de Inditex, en la boda de Pedro Bravo y Carlota Pérez-Pla, que tuvo lugar en la parroquia gijonesa de Somió Marcos León

“Normal”, que en este contexto significa que no alardeaba. Que nunca presumió de ser hija del hombre más rico de España. Inditex ya era entonces un gigante. Pero estaba creciendo: Zara –el buque insignia– y Massimo Dutti estaban ya asentadas, Stradivarius y Bershka –las tiendas para un público más juvenil– arrancaban a buen ritmo. Oysho, Zara Home y Uterqüe –ahora integrada en Massimo Dutti– aún no existían.

"De su padre nunca hablábamos"

“De su padre nunca hablábamos”, apunta otra amiga de la juventud. Aunque algunos de los chavales de Gijón lo conocieron en un día especial: en la fiesta de puesta de largo de Marta Ortega, organizada en Galicia cuando sopló las 18 velas. “No era algo extraordinario, entonces se puso de moda y hubo otras jóvenes que lo celebraron”, asegura uno de los invitados gijoneses a aquel evento.

No fue una puesta de largo multitudinaria, pero sí que contó con todos los amigos de la joven. Muchos de aquel grupo con el que compartía tardes en el Club Hípico Astur (Chas) y alguna noche de marcha. “Lo propio de la edad”, matizan sus allegados asturianos. Avelino Miravalles, entonces director de los concursos en Las Mestas, apunta que era una joven que disfrutaba de verdad de la hípica: “Sí se notaba que le gustaba, venía cada verano”. “No la conocí mucho, la conocieron los chavales que tenían su edad, pero sí es cierto que era muy llana. Aunque siempre venía con seguridad y demás”.

Marta Ortega en un concurso en el hipódromo de Las Mestas. LNE

Lo esperado, esta vez sí, para la hija de Amancio Ortega. Tras el divorcio del jinete, su relación con Asturias se enfrió. La última vez que fue vista por Gijón fue en la boda de Pedro Bravo Carlota Pérez-Pla, en junio de este año. Acudió junto a su actual marido, Carlos Torretta, con un vestido de calados negro. Estuvo de fiesta en el Club de Regatas y asistió al enlace en la iglesia de Somió. Quizá supiera ya lo que tenía por delante. Como presidenta de Inditex, entre sus retos está afianzar la digitalización del grupo. Qué lejos queda ahora aquella imagen de 2001, cuando no había “smartphone” y ella llevaba una cámara para capturar momentos.

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