La actriz Uma Thurman ha demostrado ser una mujer valiente. Si ya denunció en su día los abusos sexuales por parte del productor de cine Harvey Weinstein, esta semana dio otro paso adelante para denunciar lo que califica directamente de «horror»: la reciente ley sobre el aborto aprobada en el estado de Texas. La actriz, en un artículo publicado en The Washington Post, clama contra esa norma restrictiva. Y lo hace contando su propia experiencia: el aborto que tuvo como adolescente.

“Puede que ustedes no estén interesados en las opiniones de una actriz, pero dada esta atrocidad, siento que es mi responsabilidad alzar la voz”, comienza la actriz, nacida en Boston hace 51 años, antes de hacer público lo que califica de su “secreto más oscuro”. En el ensayo describe cómo se quedó “accidentalmente embarazada de un hombre mucho mayor en los años finales de la adolescencia” y decidió interrumpir el embarazo.

Thurman relata en un momento dado que empezó su carrera profesional muy joven –fue modelo antes de dedicarse al cine– y que estaba sola en Europa, lejos de su familia y viviendo con tan solo una maleta cuando se quedó embarazada. Con su madre ingresada grave en el hospital, Thurman mantuvo una conversación telefónica con sus padres en las que se tomó la decisión. “Jamás habíamos hablado antes sobre sexo, aquella fue la primera vez y fue terrible para todos. Me preguntaron sobre la situación de mi relación, que no era viable, y me advirtieron de la dificultad de criar un bebé yo sola, adolescente. Mi fantasía infantil de maternidad fue corrigiéndose en voz alta mientras sopesaba las respuestas a preguntas muy concretas. Estaba empezando mi carrera, no tenía medios para darle una casa estable, ni siquiera para mí. Como familia decidimos que no podía llevar a cabo”, expuso.

El aborto con anestesia local en una clínica de Colonia (Alemania) no sería lo más duro. “Me dolió muchísimo, pero no me quejé. Había interiorizado tanto la vergüenza que sentí que me merecía ese dolor”, recuerda. Solo la comprensión del doctor que se puso en su papel como si fuera su propia hija le aliviaría en parte: “Un gesto de humanidad que se ha quedado en mi mente como uno de los mayores momentos de compasión que jamás he vivido”, señala. “Aquel aborto fue la decisión más difícil de mi vida, una decisión que me causó angustia entonces y que me entristece incluso ahora, pero fue el camino hacia la vida llena de alegría y amor que he experimentado. Decidir no mantener ese embarazo temprano me permitió crecer y convertirme en la madre que quería y necesitaba ser”, escribe la intérprete, con 3 hijos: Maya Ray, Luna y Levon Roan.

La ley texana prohíbe los abortos una vez que los profesionales médicos pueden detectar la actividad cardiaca embrionaria, alrededor de las seis semanas, mucho antes de que muchas mujeres sean conscientes de que están embarazadas.