Triángulo de Amor Bizarro llega hoy al festival TerraCeo en el Mar de Vigo. (21.00 horas). La banda retoma con alegría los conciertos en Galicia, a los que llega con el ritmo recuperado y con ganas de rodar las canciones del disco homónimo que publicaron justo antes del confinamiento y cuyo eco han multiplicado este año con “Detrás del espejo. Variaciones y ecos”, con versiones del álbum de amigos y admirados músicos.

–Por fin vuelven a Vigo. ¿Qué puede hacer Triángulo de Amor Bizarro por Vigo o Vigo por ustedes?

–Para nosotros es importante porque, aunque parezca mentira, siendo de Galicia, no es donde más tocamos. Y tenemos una relación muy especial con Vigo. Cuando empezamos a interesarnos por la música y por ir a conciertos, Vigo era como un referente. Es como estar en el sitio en el que siempre quisiste estar.

–En agosto tocan en A Coruña, donde les cancelaron por el COVID en el último minuto. Debe de ser frustrante no poder tocar todo lo que querían en meses pasados.

–La frustración de no tocar se quita tocando. Más que el parar de tocar, es que teníamos canciones que nunca se habían tocado en directo porque sacamos el disco y cerró. Ya no solo es tocar, que lo necesitamos, sino poder seguir con las canciones y presentárselas a la gente, el camino habitual de un disco, que no acaba cuando sale, sino cuando lo tocas y vas rodando las canciones y van cambiando y eso nos faltaba. Era lo más frustrante, pero también lo primero que te quitas al empezar a tocar, aunque falte mucho para una situación óptima. Pero esto es lo que podemos hacer ahora y sobre todo tocar en Galicia para nosotros es ya quitar mucha de esa frustración y estamos muy contentos. Aparte de que en este tiempo no se sabía qué iba a pasar. Muchos grupos seguramente desaparezcan. Y salas. Por eso llegar hasta aquí y poder tocar otra vez es como un éxito.

–¿Cómo es para un grupo tan adrenalínico tratar con un público controlado por las restricciones?

–Diferente. Pero había tantas ganas de volver, por nuestra parte y por la del público, que todos nos esforzamos por que salga bien. Tanto el público como las bandas somos conscientes de que hay que ir poco a poco. Nadie quiere un golpe y volver atrás.

–Ustedes giraban mucho. ¿Cuántos conciertos precisa TAB para tener la máquina engrasada?

–(Risas). No lo sé, pero cuando tenías muchos conciertos llegaba un momento en que ya iba solo, llegabas a una velocidad de crucero en la que ya no tenías que ensayar. Ahora tienes que preocuparte más de ensayar, pero este año ya recuperamos bastante bien el ritmo. Y, aparte, al haber tantas ganas, creo que lo que te quitan por un lado lo pones tú por el otro.

–No pudieron tocar, pero sí recibieron muchos premios: un bis en Ruido, en los MIN... ¿Compensan lo de no poder tocar en directo tanto?

–En nuestro caso, vivimos de tocar en directo, y no poder tocar fue muy complicado, pero nadie podía. Que en ese tiempo por parte de compañeros y de la prensa especializada y demás te den premios es un orgullo. Siempre lo es, pero en este momento complicado es emocionante y se agradece muchísimo.

–¿Cree que el sector, la música, va a sobrevivir a todo esto?

–La música va a salir, la cuestión es cómo, y no creo que salga reforzada. Habría que hacer balance de cuántos se quedan por el camino. También depende de cuidarla o no como sector. No tiene por qué ser una ayuda directa, sino una atención. Por parte del público sí ha sido así.

–Las restricciones pusieron a muchos a hacer pan. Supongo que a TAB le dio por hacer canciones para discos que vendrán...

–Salieron muchos proyectos, como el disco de colaboraciones, y otros caminos que abrimos y que están por salir. Más que material concreto, exploramos muchas ideas, que pueden o no acabar en un disco. Nuestra intención, si pudiéramos, es ir a disco por año, pero al final somos gente que hace muchas cosas, tira mucho, vuelve a trabajar otra vez y no sabrá decir en qué acabará. Y no solo tenemos canciones para discos, sino que trabajamos en muchas ideas que irán saliendo este año o en 2022. Pero todavía no agotamos el disco de 2020 porque tocar en directo es lo que lo acaba de rematar. Tienes que llegar al punto de tener las canciones malladas y que ya te pida el cuerpo hacer cosas nuevas.

–Por ahora han auspiciado uno de versiones. ¿Es como lo de San Andrés de Teixido? ¿Mejor si no te versionen de muerto, sino de vivo?

–En este caso hay una incitación por nuestra parte, diciéndole a gente que nos gusta que hicieran lo que quisieran y su generosidad nos devolvió versiones totalmente propias, un regalo. Para nosotros todas fueron bastante flipantes y el resultado es un disco nuevo. Es como otro premio más.

–En 2022, si no fallan las cuentas, y pese a que esas fechas son “difusas”, como usted dice, la banda cumpliría 18. ¿Algo especial para celebrarlo?

–Siempre estamos pensando en hacer cosas nuevas, pero lo que tocaría sería otro disco. Si logramos hacer un disco este año sería ideal.