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“Es un doble milagro: estar vivo y lograr casi en 24 horas la prótesis”

La solidaridad de familias, vecinos y peñas se vuelca con un joven de Baiona de 21 años que perdió una pierna en un accidente hace un mes

Álvaro Santalla, con su madre y su novia en el hospital.

Álvaro Santalla, con su madre y su novia en el hospital.

Un doble milagro. Así lo ve Álvaro Santalla, baionés de 21 años, que ‘volvió a nacer’ después de un grave accidente con su Yamaha MT03, cuando paseaba en moto con un grupo de doce amigos por una sinuosa carretera de Ponte da Lima, en Portugal. Y otro, “impresionante”, en sus palabras, tras apreciar anoche que la solidaridad de casi un millar de donaciones le permitiría optar a una prótesis adaptada a sus necesidades. “Hace un mes, podía haberme matado, ahora me parece una locura que en menos de 24 horas ya se haya conseguido casi todo el dinero. Estoy agradecidísimo”, valoraba cuando subían al marcador de su campaña 38.000 euros. Muchos, de familias y vecinos e incluso una peña de su localidad natal.

El joven Álvaro Santalla vivió una pesadilla el 5 de junio: “Me rompí prácticamente todos los huesos de la pierna izquierda (fémur, rodilla, tibia y tobillo) al chocar contra un árbol”, expresa. Con varias fracturas abiertas, la tibia le seccionó una arteria. Pero no estuvo solo durante mientras no llegaba la ambulancia. “Tuve amigos dándome la mano todo el tiempo”, asegura.

Luego del traslado en ambulancia al hospital Sao Joao de Oporto, Álvaro se despertó para oír una mala noticia. “Estuve cinco días en coma inducido y tuve 3 cirugías para salvarme la pierna, probaron con bypass y varias técnicas. Luego me despertaron y los doctores me dijeron que, o salvaban la pierna, o mi vida. Así que llegó la amputación”, recuerda. Álvaro solo tiene palabras de agradecimiento al equipo médico: “Les di las gracias a los médicos por haberme salvado la vida. Me trataron con una profesionalidad y humanidad impagable. Me gustaría volver cuando tenga la prótesis...”, asegura.

Pero no todos los problemas se quedarían en el hospital. Conocer la rehabilitación necesaria y acceder a la información de las prótesis abrió otro farragoso frente para Álvaro, estudiante de un ciclo de FP Telecomunicaciones en el Val Miñor que pretendía ser guardia civil y trabajaba como camarero en el local DSastre, de Baiona. “Aún dependo económicamente de mis padres y ahora no podré ser guardia civil; quizás estudie una carrera”, valora. El joven explica que la Seguridad Social financia solo una parte de esa prótesis y que en su caso, dada su juventud, es la cuarta parte de la que necesitará para tener calidad de vida. Por eso se decicidió, justo un mes después de la operación decisiva, a pedir ayuda. Y la sociedad está respondiendo. “Estoy muy agradecido; la gente se está portando genial”, sonríe el joven que sigue con el ánimo alto. Una prótesis que le permita rehacer su vida ‘normal’ ascendería entre 20.000 y 30.000 euros, a lo que se suma la necesidad de reposición y mantenimiento cada 5 o 6 años. “ toda donación ayudará a que pueda costear estos gastos tanto en mi primera prótesis como en las futuras durante toda mi vida”, asegura.

Eso sí, con respecto a las motos ,ha decidido que no quiere volver a subirse en la vida. “El hecho de poder estar vivo es algo que valoro por encima de todo. No me importa haber perdido la pierna. Me preocupaba más no volver a ver a los que quiero”, reconoce. Como dice su canción preferida –y su tatuaje– “Nothing else matters”.

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